La familia Ruiz-Mateos creó un entramado societario que restringió a todos ellos el acceso a la tesorería de las dos principales sociedades encargadas de centralizar los fondos que captaban de los inversores de Nueva Rumasa y después redistribuían, principalmente a empresas extranjeras, según los datos de la Agencia Tributaria. Estas dos firmas son Bardajera SLU y Janer & Bayly SL. La primera empresa estaba administrada por una sociedad ubicada en Belice, controlada exclusivamente por Zoilo Pazos, sobrino de Ruiz-Mateos. El juez De la Mata cree que con esta restricción a la tesorería pretendían ocultar que son los titulares reales del dinero, razón por la que usaron testaferros. El manejo del dinero en el entramado internacional lo habría llevado a cabo Alfonso Barón Rivero.