Noticias Profesionales

Resumen Semanal – 29 de Septiembre de 2018

Hemos seleccionado las noticias siguientes:

1.- ​Amazon desembarcará en España por dos vías: Banca y Distribución
2.- El culebrón DIA
3.- El Corredor del Mediterráneo en 2.021
4.- Manuel Valls candidato a la Alcaldía de Barcelona5.- Importantes cambios en la Alta Dirección de los grandes bancos
6.- ¿Está EEUU condenado a perder la guerra comercial con China?

Comentarios a las noticias seleccionadas:

1.- Amazon desembarcará en 2019 en España por dos vías: Banca y Distribución

Amazon ya trabaja con JP Morgan para lanzar su banco en España. Jeff Bezos no quiere dejar pasar la ‘oportunidad DIA’ Las grandes distribuidoras tiemblan ante el inminente aterrizaje de Amazon en España como tienda física, algo que la compañía que controla y dirige Jeff Bezos quiere hacer a través de ​la compra de DIA​, tal y como avanzó OKDIARIO. Sin embargo, pese a que todo hacía indicar que el gigante tecnológico no tardaría en echar el lazo a la firma de distribución española, lo cierto es que la intención de la norteamericana pasa por hacer coincidir su inmersión en el sector distribución con su archiconocida intención de tener su propio banco. La cuenta atrás ha empezado: el banco y la distribuidora de Amazon llegarán a España en 2019. Fuentes próximas a Amazon explican a OKDIARIO que el aterrizaje de la firma como entidad financiera en España necesita primero una base. Para lograrla, la estadounidense hablará con todos los grandes bancos de nuestro país -bien para alcanzar acuerdos, o bien para únicamente empezar con buen pie con sus competidores-, pero también con algunos supervisores, toda vez que ser un banco tradicional conlleva cumplir una serie de requisitos que al bueno de Bezos no le terminan de convencer, motivo por el cual aún no se descarta que trate de establecerse en nuestro país, primero, como una ​fintech​, para posteriormente llegar a ser el banco que quieren ser. Ambición, desde luego, no falta.

Fuente: OKDIARIO

2.-El culebrón DIA

El ‘culebrón DIA‘, así las cosas, se dilatará algo más en el tiempo de lo que parecía en un primer momento, pero fuentes conocedoras aseguran a este periódico que el hecho de que Amazon quiera hacer coincidir la llegada de los dos negocios (bancario y distribución física) a nuestro país no implica que no se pudiera lanzar de manera inminente la OPA sobre la cadena de distribución española.Como ​ya avanzó este periódico​ -y luego ​se cumplió​– no hay ya nadie en la compañía que no sepa que la intención del consejo pasa por la venta de DIA, lo que generó una auténtica guerra en el mismo que dejó varias víctimas (Llopis, Nin, Currás, etc.). Aunque siempre han estado ‘maquilladas’, las negociaciones entre Amazon y DIA llevan en pie desde hace casi dos años. Más o menos desde que se comenzó a gestar la alianza existente entre ambas compañías a través de la cual los clientes de Amazon pueden comprar en supermercados DIA con su smartphone. Por desgracia, se desconoce prácticamente el resultado de esta estrategia, aunque desde la compañía española sí reconocen que gestionan “cientos de pedidos cada jornada”. El principal escollo al que se ha enfrentado siempre Jeff Bezos a la hora de entablar negociaciones con DIA era la negativa de algunos de los consejeros(como Nin, Currás y Llopis) de vender la compañía. Sin embargo, su salida ha dejado el terreno allanado para que las negociaciones, a partir de ahora, ‘rueden’ sin problemas.

Fuente: OKDiario

3.-EL CORREDOR DEL MEDITERRANEO

Unas 1.400 personas entre empresarios, políticos y miembros de la sociedad civil reclamaron ayer 27 de Septiembre, en Barcelona, celeridad en la ejecución de las obras del Corredor Mediterráneo.El ministro de Fomento, José Luis Ábalos prometió que en 2.021 entrará en servicio el eje ferroviario entre Algeciras y la frontera francesa. El acto despertó el interés de los presidentes de Valencia y Murcia, pero no así el de la Generalitat de Cataluña.

Fuente: Expansión

4.-LA OPCION DE MANUEL VALLS A LA ALCALDIA DE BARCELONA

Hay una cierta simetría entre lo que propone Manuel Valls, exprimer ministro de Francia y hoy candidato a la alcaldía de Barcelona, y lo que ha conseguido Macron. (Tom Burns Marañón – Expansión)A Valls le apoya Ciudadanos, pero se presenta como independiente y catalanista. Sería una oportunidad que Pedro Sánchez la aproveche, para frenar el populismo identitario de Quim Torra.

5.- CAMBIOS EN ALTA DIRECCION BANCA: La importancia de la transformación digital

Carlos Torres releva a Francisco González en BBVA: Es la persona idónea para dar continuidad a la transformación digital (Francisco González).Andrea Orcel nuevo Consejero Delegado del Grupo Santander: Nos va a ayudar a digitalizar los bancos con una plataforma de servicios financieros única, abierta y responsable (Ana Botín),

6.-EEUU está condenado a perder la guerra comercial con China

Nos ha parecido muy interesante este artículo de Anatole Kaletsky (El Economista 25/9)
“Trump cree que lleva todas las de ganar en este conflicto, porque la economía estadounidense es fuerte y porque políticos tanto republicanos como demócratas apoyan el objetivo estratégico de frustrar el ascenso de China y preservar el dominio global estadounidense. Aplicando el principio de artes marciales de redirigir la fuerza del oponente en su contra, China puede ganar fácilmente la competencia arancelaria”
Desde David Ricardo todos los economistas sostienen que restringir las importaciones reduce el bienestar de los consumidores y dificulta el crecimiento de la productividad. Pero la razón principal por la que Donald Trump se verá obligado a ceder, aunque le cuesta, no es esa. Para evaluar las fortalezas respectivas en el conflicto chino-estadounidense, hay otro importante principio económico -poco invocado para explicar la futilidad de las amenazas arancelarias de Trump- mucho más importante que el concepto ricardiano de ventajas comparativas: la gestión keynesiana de la demanda. Aunque es indudable que las ventajas comparativas influyen en el bienestar económico a largo plazo, lo que determinará cuál de los dos países se verá más presionado a pedir la paz comercial en los próximos meses serán las condiciones de la demanda. Y atendiendo a este criterio, está claro que los aranceles de Trump perjudicarán a Estados Unidos, pero no harán mella en China. Desde un punto de vista keynesiano, el resultado de una guerra comercial depende ante todo de si los contendientes están en recesión o tienen exceso de demanda. En una recesión, los aranceles pueden estimular la actividad económica y el empleo, aunque al precio de una menor eficiencia a largo plazo. Pero en una economía que opera en su pleno potencial o cerca (caso de Estados Unidos ahora), los aranceles sólo lograrán aumentar los precios y añadir presión alcista a los tipos de interés. Las empresas estadounidenses no hallarán trabajadores dispuestos a trabajar por sueldos bajos para reemplazar los bienes importados chinos; e incluso aquellas pocas empresas que encuentren en los aranceles un motivo para competir contra las importaciones de China tendrían que aumentar los salarios y construir más fábricas, lo que contribuiría a la presión alcista sobre la inflación y los tipos de interés. Dada la escasez de capacidad excedente, las nuevas inversiones y contrataciones necesarias para reemplazar los bienes chinos serían en detrimento de otras decisiones empresariales que eran más rentables antes de la guerra arancelaria con China. Así que a menos que las empresas estadounidenses estén seguras de que los aranceles continuarán por muchos años, no invertirán ni contratarán más trabajadores para competir con China. Suponiendo que las empresas chinas estén bien informadas y sean conscientes de esto, no reducirán los precios de sus exportaciones para absorber el costo de los aranceles de Estados Unidos. Eso obligará a los importadores estadounidenses a pagar los aranceles y trasladar el costo a los consumidores (lo que añadirá presión sobre la inflación) o a los accionistas reduciendo los dividendos. De modo que los aranceles no serán un “castigo” para China, como el presidente Donald Trump parece creer, sino que perjudicarán ante todo a consumidores y empresas estadounidenses (como si fuera un aumento del impuesto a las ventas). Pero supongamos que los aranceles encarecieran tanto algunos productos chinos como para sacarlos del mercado estadounidense. ¿De dónde saldrán sustitutos importados a un precio competitivo respecto de los de China? En la mayoría de los casos, la respuesta es: de otras economías emergentes. Algunos bienes de baja gama, por ejemplo zapatos y juguetes, se comprarán a Vietnam o la India. El ensamblaje final de algunos equipos electrónicos e industriales se puede trasladar a Corea del Sur o México. Unos pocos proveedores japoneses y europeos serán capaces de desplazar a fabricantes chinos de productos de alta gama. De modo que en la muy limitada medida en que los aranceles resulten un “castigo” para China, el efecto sobre otros mercados emergentes y la economía global no será un “contagio” dañino, sino un ligero estímulo a la demanda, resultante del reemplazo de las exportaciones chinas a Estados Unidos. Es verdad que los exportadores chinos pueden sufrir ligeras pérdidas mientras otros productores aprovechan los aranceles estadounidenses para quitarles mercado. Pero usando la gestión de demanda para compensar la pérdida de exportaciones, China puede anular cualquier efecto sobre el crecimiento, el empleo y las ganancias corporativas. En tal sentido, el Gobierno ya comenzó a estimular el consumo y la inversión locales mediante una expansión monetaria y una rebaja de impuestos. Pero las medidas de estímulo de China hasta ahora han sido cautas (como corresponde, teniendo en cuenta el impacto insignificante que los aranceles de Estados Unidos han tenido sobre las exportaciones chinas). Sin embargo, si empiezan a aparecer indicios de un debilitamiento de las exportaciones, China puede y debe compensar la pérdida con medidas adicionales para estimular la demanda interna; en principio, le bastaría aplicar un estímulo keynesiano a gran escala para evitar cualquier daño derivado de los aranceles. Pero ¿querrá el gobierno chino hacerlo? Aquí es donde, paradójicamente, el apoyo bipartidario en Estados Unidos a una “política de contención” en relación con China se vuelve en contra de Trump. Hasta ahora los mandatarios chinos no han querido apelar abiertamente a estimular la demanda como arma en la guerra comercial, porque el presidente Xi Jinping tiene un fuerte compromiso con limitar el crecimiento de la deuda china y reformar el sector bancario. Pero es indudable que esos argumentos de política financiera contra la aplicación de una política keynesiana son irrelevantes ahora que Estados Unidos presentó la batalla arancelaria de Trump como la primera escaramuza de una Guerra Fría geopolítica. Es sencillamente inconcebible que Xi le dé más prioridad a la gestión del crédito que a ganar la guerra arancelaria y así demostrar la futilidad de una estrategia estadounidense de contención de China.Esto plantea la pregunta de cómo reaccionará Trump cuando sus aranceles comiencen a perjudicar a las empresas y a los votantes estadounidenses, mientras China y el resto del mundo no se dan por enterados. La respuesta probable es que seguirá el precedente de sus conflictos con Corea del Norte, la Unión Europea y México: propondrá un “acuerdo”, que no conseguirá sus objetivos declarados, pero le permitirá alardear de una “victoria” y justificar la beligerancia verbal que entusiasma a sus simpatizantes.

Madrid, 29 de Septiembre de 2.018
Oscar Fernández de Pinedo
www.noticiasprofesionales.com

joren-aranas-658135-unsplash.jpg
monika-grabkowska-705797-unsplash.jpg
roberta-sorge-142255-unsplash.jpg