¿Qué leche bebemos?.


20 Oct . 2015

2 mins

LACTEOS

Pocos alimentos poseen su calidad nutritiva, pero a pesar de ello, también trae consigo un amigo menos deseado: las calorías. Un vaso de leche entera casi engorda el doble que uno de desnatada -131 calorías frente a 74-, y la diferencia en cuanto a aporte de grasas totales y colesterol es también considerable. Según un estudio de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria, el 95% de los españoles consume más grasas saturadas de las recomendadas, y los lácteos son, después de la carne, los que contribuyen de forma más significativa al aporte de éstas a la dieta (un 22%). El aumento de la obesidad y del desarrollo de enfermedades cardiovasculares ha multiplicado el interés por la disminución del consumo de grasas, lo que ha llevado a mucha gente a optar por la desnatada. Si bien es cierto que en el proceso desaparecen importantes vitaminas (A, D, E y K), las marcas suelen enriquecerlas para que no tengan ninguna carencia. La nutricionista de la ADDINMA aclara que en ningún caso se le añade agua, como muchos consumidores piensan. «Esta percepción negativa viene dada por la diferencia de sabor. La grasa da el sabor característico de la leche entera, y esto hace que sea más apetecible para muchos», asegura.

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