CÓMO PODRÍAN CAER LOS GIGANTES TECNOLÓGICOS ESTADOUNIDENSES


21 Ago . 2021

6 mins

RESUMEN SEMANAL

La competencia y la rotación son la base de un sistema capitalista que funciona. Por eso, las empresas que ocupan los primeros puestos en una década suelen ofrecer rendimientos tan decepcionantes en la siguiente.

Tim Cook, consejero delegado de Apple; Jeff Bezos, fundador de Amazon; Satya Nadella, consejero delegado de Microsoft; Sundar Pichai, consejero delegado de Alphabet; y Mark Zuckerberg, consejero delegado de Facebook.

Los gigantes tecnológicos del mundo están tan profundamente arraigados en el imaginario colectivo, que poca gente puede imaginar un mundo digital dirigido por otras empresas. Pero esta suposición pasa por alto la rapidez con la que el capitalismo puede doblegar a los gigantes. 

Las empresas tecnológicas estadounidenses lideran el ranking de las 10 mayores del mundo por valor de mercado y muchos analistas e inversores no ven razón alguna para cuestionar su dominio. Decenas de analistas califican a cada una de las grandes empresas tecnológicas, y todos ellos tienen actualmente una recomendación de compra para Alphabet, Amazon y Microsoft. Apple y Facebook también destacan frente al resto de acciones.

La gran mayoría cree que estos gigantes crecen más, más rápido y de forma más duradera que sus predecesores. Como plataformas de Internet, captan clientes y afianzando su control sobre la economía a una velocidad, se ha llegado a decir, sin precedentes «en la historia del capitalismo». Pero ya hemos visto esto antes.

Los datos que se remontan a 1970 muestran que las empresas que terminaron una década en el top 10 obtuvieron ganancias medias de alrededor del 330% en el transcurso de esa década, y sus acciones superaron la media del mercado en más del 230%. Algo parecido ocurrió con las 10 primeras empresas de la década de 2010: los beneficios aumentaron un 350% y sus acciones superaron al mercado en un 330%.

A finales de la década de 2010, las 10 primeras representaban el 16% del valor bursátil mundial, cifra similar a la participación de las 10 primeras a finales de los años 70 y 90.

Dado lo populares que se han vuelto las tecnológicas estadounidenses, se olvida que hace una década Amazon y Facebook no estaban entre las 100 primeras empresas del mundo por valor de mercado. Sin embargo, su meteórico ascenso tampoco es tan extraordinario. De media, las empresas que alcanzan el top 10 escalan unos 75 puestos en una década para llegar allí, y luego se desvanecen.

Desde 1970, las compañías que terminaron una década en el top 10 mundial han tenido menos de una posibilidad entre cinco de terminar la siguiente década en esas posiciones. Las petroleras dominaron la lista en los años 70, seguidas por los bancos japoneses en los 80. Los nombres tecnológicos llegaron a la cima en los años 90, pero el reparto sigue cambiando.

Sólo dos empresas tecnológicas europeas, Deutsche Telekom y Nokia, se han colado en el top 10, pasando a formar parte de ese club durante la década de 1990 antes de precipitarse rápidamente. Sólo una empresa, Microsoft, se ha reinventado lo suficiente como para permanecer en el club de las 10 primeras durante tres décadas.

Capitalismo

Las rachas de crecimiento explosivo son normales cuando el capitalismo funciona. También lo es la destrucción creativa. Las grandes empresas se vuelven difíciles de gestionar. Al final, acaban perdiendo el contacto con las preferencias de los jóvenes y ceden terreno a rivales más ágiles.

Pero hay otras amenazas. Últimamente, China ha demostrado lo rápido que un ataque regulatorio puede derribar a los gigantes corporativos y sacar a Alibaba, uno de los suyos, del top 10 mundial. Sea o no un presagio de lo que podría suceder a los gigantes tecnológicos estadounidenses, el riesgo que suponen los celosos reguladores es menos acuciante que la competencia capitalista.

Internet está en constante evolución. Los gigantes compiten con las start-ups para construir la próxima plataforma de Internet, que probablemente incorporará elementos de inteligencia artificial y realidad aumentada o virtual. Facebook intenta reinventarse creando un «metaverso», un espacio virtual en 3D perfectamente conectado con el mundo físico. Sin embargo, a día de hoy, los prototipos más avanzados del metaverso existen en plataformas de juegos, dirigidas por empresas más nuevas.

Los grandes cambios en los mercados mundiales han sido provocados por los bancos centrales que han subido los tipos de interés para frenar el sobrecalentamiento de las economías; casualmente, esos cambios se han producido cerca del cambio de cada década. El cambio que parecía inminente a principios de 2020 se ha visto retrasado por la pandemia, que ha provocado una nueva oleada de dinero fácil que ha salido de los bancos centrales y ha entrado en los mercados de valores, así como una avalancha de nuevos clientes para los grandes servicios de Internet. 

Sin embargo, es probable que esta prórroga llegue a su fin. A finales del año pasado, el crecimiento de los beneficios de los gigantes tecnológicos del mundo había empezado a ralentizarse en relación con el resto del mundo. En el pasado, el menor crecimiento de los beneficios se ha asociado a una eventual caída de la cima. 

En la década que sigue a la llegada de las empresas a los 10 primeros puestos, el crecimiento de los beneficios suele caer del 16% anual al 4%. A medida que el crecimiento de los beneficios disminuye, también lo hace la rentabilidad y el atractivo del mercado. Después de terminar entre los 10 primeros, los gigantes suelen ver cómo los rendimientos se vuelven negativos, y su rendimiento relativo retrocede un 70% durante la siguiente década.

De media, las 10 primeras empresas pierden unos 60 puestos en la clasificación durante la siguiente década. La competencia y la rotación son la base de un sistema capitalista que funciona. Por eso, los gigantes de una década suelen ofrecer rendimientos tan decepcionantes en la siguiente, y pierden protagonismo en el imaginario colectivo. Es de prever que este patrón se repita a menos que las normas del capitalismo se rompan.

Fuente: Expansión, Financial Times. Autor: Ruchir Sharma, 16 de agosto 2021

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