PASADO, PRESENTE Y FUTURO DEL SUPERMERCADO


21 Ago . 2021

5 mins

RESUMEN SEMANAL

«Pasado, presente y futuro del supermercado»

Ignacio García Magarzo es director general de ASEDAS.

Ignacio García Magarzo es director general de ASEDAS.

En marzo de 2020 se comenzó a escribir un nuevo capítulo en la historia del supermercado. La toma de conciencia, quizá por primera vez, por parte de la sociedad de la importancia de encontrar muy cerca de sus casas un surtido de alimentación completo, variado, seguro, de calidad y a precios competitivos. El supermercado se convirtió en “un vecino más” con el que contar para conseguir los productos indispensables para el bienestar familiar sin salir de las zonas perimetrales marcadas por las autoridades a causa de la pandemia y que han limitado de forma dramática nuestra movilidad. Incluso las personas con problemas especiales por motivos de edad o dependencia pudieron acudir a su supermercado más cercano en condiciones preferentes. 

La dimensión social del supermercado de proximidad se ha visto claramente reforzada durante el último año. No porque antes no existiera, sino porque había una menor percepción de ella por los consumidores. La gestión de la crisis sanitaria del coronavirus ha servido para que la sociedad valore la extraordinaria labor que hacen, cada día, las empresas y los trabajadores de los supermercados. Cuando los empresarios asumieron el compromiso de que la alimentación no sería un problema añadido a la crisis sanitaria, el hecho de abrir las persianas de las tiendas cada mañana, y que todos los consumidores tuvieran acceso a un surtido completo de alimentación y productos de higiene –además, con la menor rotura de stock de los países del entorno- cobró una transcendencia especial. Gracias a su entrega, los trabajadores de las tiendas también lograron, por fin, el reconocimiento que su trabajo ha merecido siempre. 

“El papel de las centrales de compra y la distribución mayorista ha sido fundamental”

Lo que pocos se pararon a pensar en aquellos momentos es que, para que este logro haya sido posible, es indispensable una estructura empresarial moderna, organizada y eficaz, que es la que las empresas de supermercados han construido a lo largo de los últimos 20 años. La evolución que ha experimentado la distribución con base alimentaria en España hace que, según el estudio “La distribución comercial en Europa: eficiencia y eficacia de los diferentes modelos”, dirigido por Ignacio Cruz Roche, ésta se encuentre entre las más eficientes de Europa.

Ello se debe a cuatro factores principales: un mayor equilibrio entre formatos que en otros países europeos, una menor concentración empresarial con empresas nacionales, regionales, cooperativas y franquicias que compiten en beneficio del consumidor, un empleo intensivo, gracias al cual el sector es capaz de demandar trabajo incluso en épocas de crisis, y un alto grado de inversión e innovación, que ha creado una estructura logística altamente eficaz y muy automatizada.

Para lograr esta variedad de empresas y formatos, condición imprescindible ha sido poder competir en precio y en surtido. Para ello, el papel de las centrales de compra y la distribución mayorista ha sido fundamental. Gracias a ellos, las compañías más pequeñas representadas a menudo por autoservicios y pequeños supermercados distribuidos en zonas rurales, han podido permanecer en el mercado. Hoy, este tipo de supermercados son importantísimos, porque aseguran que los consumidores españoles, vivan donde vivan, tengan un surtido de alimentación a menos de 15 minutos de sus casas, lo que es un factor fundamental en el desarrollo rural y en la fijación de la población.

Mirando hacia el futuro, lo que corresponde es defender un modelo que, como se ha visto, es muy intensivo en empleo, aporta riqueza en las zonas en las que se opera y es capaz de llevar la alimentación a la población urbana y rural aun en las condiciones más difíciles.

Esta defensa pasa por llamar la atención sobre varios peligros que pueden lastrar la sostenibilidad de las empresas: las posibles subidas impositivas que afectan al consumo siendo tanto directas como indirectas, el problema de hurto multiincidente, el absentismo laboral que preocupa mucho a empresarios y trabajadores, y, por último, el exceso de normativa que implica costes extraordinarios y limita la operatividad empresarial.

Tenemos que seguir trabajando en la constante mejora de las estructuras logísticas, para que sigan siendo eficientes y punteras tecnológicamente; reconocer, valorar y cuidar todavía más el gran activo de los recursos humanos que tienen las empresas de distribución alimentaria y que han dado muestra de su compromiso con la sociedad y con el sector; fortalecer el valor de la proximidad para seguir respondiendo a las necesidades de la conveniencia de los ciudadanos, viva donde vivan; y atender a la demanda de comercio electrónico en alimentación desde la idea de la proximidad digital para hacerlo sostenible económica, social y medioambientalmente. Así estaremos asegurando el futuro de un sector que –hoy más que nunca- la sociedad española necesita y valora.

Fuente: ARAL, entrevista a Ignacio García Magarzo, DG de ASEDAS, 16 de agosto 2021

 

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