Selección Semanal 10 de Abril – SITUACION POLITICA: Cuando la palabra o las promesas no tienen valor en política


10 Abr . 2021

6 mins

RESUMEN SEMANAL

Selección Semanal 10 de Abril – SITUACION POLITICA: Cuando la palabra o las promesas no tienen valor en política

 

  • Hemos llegado a una situación en la que la mentira no tiene castigo en política. Esta situación conduce a la desafección de los ciudadanos hacia el sistema.

 

Promesas que nunca se cumplirán

Falta poco menos de un mes para que se celebren las elecciones en la Comunidad de Madrid y la precampaña ya se ha llenado de descalificaciones, insultos y, sobre todo, de promesas que nunca se cumplirán. Hace ya mucho tiempo que la palabra dada y los programas electorales dejaron de tener valor en política. Hubo un tiempo en el que al mentiroso se le apartaba del escenario público, pero ahora una noticia dura lo que tarda en llegar la siguiente y la falta de honestidad sucumbe ante el tsunami de presuntas noticias, tuits y ataques en la red. Ya se sabe que lo primero que falta después de una inundación es el agua potable y en la política actual domina la toxicidad.

¿Quién se lleva la palma en falsos anuncios?

Lo bueno que tienen Internet y las redes sociales es que las promesas quedan ahí para siempre. Antes se acudía a la hemeroteca, pero ahora solo hace falta poner unas palabras clave en la pantalla para encontrar lo que unos y otros decían que iban a hacer (o que no) y luego hicieron. El actual presidente del Gobierno se lleva la palma de sus falsos anuncios, cuando afirmaba que nunca gobernaría con Podemos o pactaría con independentistas o herederos de ETA. Los hechos han demostrado que mentía, pero no ha pasado nada. Ése es el problema, que nunca pasa nada, que nadie exige en España el cumplimiento de la palabra dada o de las promesas.

Gabilondo no pactaría con Iglesias

Por eso, cuando el candidato socialista a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Ángel Gabilondo, dijo la semana pasada que pactaría con toda la izquierda menos con Pablo Iglesias, por su carácter extremista, nadie le creyó; ni pasó nada. Hasta el número dos del PSOE, José Luis Ábalos, dijo con sorna que son cosas que se afirman en las campañas electorales. El mensaje de Ferraz estaba claro: si Iglesias tiene que ser vicepresidente en la Puerta del Sol, lo será, como lo fue en La Moncloa. Lo único importante es recuperar el poder en Madrid. Ayer, el genial viñetista El Roto (hace editoriales más que ilustraciones) lo explicaba muy bien: «Dejen de razonar, estamos en campaña».

Ésa es la dura realidad de la política en España: el fin justifica los medios, por mucho que éstos sean ruines o inmorales. Se puede recordar hasta el vómito la foto de Colón (uno de los mayores errores estratégicos de Pablo Casado y Albert Rivera), pero enseguida se recurre al insulto cuando se recuerda a Pedro Sánchez sus fotos con líderes de partidos que no creen en España y que hacen todo lo posible por destruirla.

Transparencia y verdad, principios básicos

La transparencia y, sobre todo, la verdad son dos de los principios básicos de un sistema democrático. Y aunque siempre haya excepciones, nuestros líderes parecen haber olvidado su valor. Es cierto que no hay verdades absolutas, pero cuando se le pierde el respeto se acaba cayendo en la mentira o en la falacia para atacar al contrincante o defender propuestas que sabes que nunca podrás cumplir. Esas prácticas conducen a la desafección de los ciudadanos hacia un sistema que nos costó mucho alcanzar y que cada día corre más riesgos.

Echar la culpa a otros

Y si grave es la mentira durante una campaña electoral, mucho más es faltar a la verdad desde puestos de responsabilidad; en el Gobierno, en una comunidad autónoma o en un ayuntamiento. La última moda en nuestro país es echar la culpa a otras instancias de los incumplimientos propios. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, es experta en justificar sus decisiones políticas en imposiciones de la Unión Europea que luego se demuestra que son mentira. Pero también la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se ha especializado en escurrir el bulto de sus errores durante la gestión de la pandemia responsabilizando al Gobierno; y viceversa.

Mentira sin castigo

Hemos llegado a una situación en la que la mentira no tiene castigo en política. Probablemente porque los ciudadanos descuentan una parte de las promesas de los políticos y toman sus decisiones electorales interpretando lo que quieren decir los líderes en campaña o los ministros o diputados en los debates.

Quizá lo más grave es que esa mezcla de opacidad, mentiras y falacias siga creciendo sin que los órganos fiscalizadores y los contrapesos del poder hagan nada para evitarlo. Tan solo la Justicia intenta cumplir su papel, a pesar de las presiones políticas y de los poderes fácticos. Pero el Parlamento español y los autonómicos dejaron hace tiempo de ejercer la crítica en defensa de la verdad; están más ocupados con la batalla y el insulto diario que con poner un poco de luz en un debate político polarizado hasta la extenuación.

El desprecio del contrario y ¿superioridad moral?

El filósofo Daniel Innerarity publicaba hace varias semanas un artículo titulado «Contra la superioridad moral», en el que metía el dedo en la llaga sobre la falta de voluntad para solucionar los problemas colectivos en España. A su juicio, la clase política actual se dedica a extender certificados de virginidad ideológica, autenticidad en la representación del pueblo o integridad política, despreciando al contrario desde una superioridad que impide cualquier debate. «Hay más inteligencia en la escucha respetuosa de opiniones que en las líneas rojas y cordones sanitarios», escribía el catedrático de Filosofía Política.

Ese macartismo político, esa nueva inquisición, crece en nuestro país imponiendo verdades que no lo son y mentiras que se convierten en el centro del debate. Cada bloque defiende sus postulados, sean falsos o verdaderos, en busca de un poder que, cuando consiguen, solo se preocupan de mantener. ¿Hasta cuándo?

Fuente, Javier Ayuso, Expansión, 6 de abril de 2021

Comentario NP: Dada la situación que estamos viviendo nos ha parecido muy oportuno la publicación de este artículo que pone en evidencia la realidad que padecemos en nuestro país. Hemos destacado los titulares:

  • Promesas que nunca se cumplirán
  • ¿Quién se lleva la palma en falsos anuncios?
  • Gabilondo no pactaría con Iglesias
  • Transparencia y verdad: principios básicos
  • Echar la culpa a otros
  • Mentira sin castigo
  • El desprecio del contrario y ¿superioridad moral?

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