Selección Semanal 13 de Julio – LIDERAZGO: Pequeños consejos para grandes líderes

Son días muy duros para hablar de liderazgo. Los políticos y la política son, según el CIS, el segundo problema que más preocupa los españoles.

El bloqueo tremendo de las negociaciones para que Pedro Sánchez sea investido Presidente del Gobierno, y la Presidencia de algunas Comunidades en el aire nos demuestra que el nivel del liderazgo de nuestros políticos no es muy alto y en capacidad de negociación suspenden todos. Pero bien, antes de caer en la depresión más profunda hoy os hablaré de algunas claves de liderazgo que pueden cambiar vuestra vida y la de vuestros equipos.

Digitalización, Inteligencia Artificial, Empresas solidarias y otras formas de organización del trabajo han revolucionado nuestras empresas y la mayoría de las instituciones. Forma de trabajar y vivir hoy son sin duda completamente diferentes a las que teníamos hace pocos años.

En el terreno político, las nuevas herramientas de comunicación, de emisión de mensajes y de captación de votantes, con una importancia decreciente de las viejas campañas electorales e incluso de los medios de comunicación de masas tradicionales y la eclosión de las redes sociales como instrumento primordial, han obligado a los aspirantes a líderes públicos y a sus equipos de asesores a replantearse su papel y su manera de ‘conquistar’ y permanecer en el poder.

Pero mientras las empresas privadas, las instituciones públicas y las organizaciones en todos los sectores van forjando nuevas teorías y modelos de liderazgo cada vez más sofisticados, yo prefiero pararme en algunos pequeños, grandes valores que, por cuanto puedan parecer tópicos, desde mi punto de vista, NUNCA está de más repetirlos, una y otra vez, para que nos queden tatuados en nuestro ADN profesional.

Para ser un buen líder, primero hay que ser una buena persona

En mi últimos libro TREINTA CAFÉS, LAS CUALIDADES DEL LIDERAZGZO, recién publicado, hablo de diez cualidades clave, pero la que más destaco es ser buena persona, buena gente. Es verdad que hay decenas de casos de directivos, políticos y más jefazos que han llegado muy lejos siendo personas despreciables, pero ‘llegar lejos’, conseguir fama, dinero y poder, no te hace líder… Los demás te siguen por otras razones que no tienen que ver con liderazgo inspiracional, dignidad, pasión y admiración.

Las conductas éticas y estéticas

Es imposible ser un buen líder sin conductas éticas… es inconcebible durar en la vida política siendo un corrupto, tal y como nos demuestra la praxis de estos últimos años.

Y los corruptos en las empresas privadas, pueden ganar dinero, pero jamás felices, jamás serán un referente. La corrupción ese cáncer de las instituciones. Cayeron muchos delincuentes vestidos con corbatas caras en mi Italia en los ochenta, cayeron en España en los noventa y primeros años de este siglo… los ciudadanos necesitan verse reflejados en ‘ejemplos ejemplares’, valga el juego de palabras que elijo con toda la intención. Incluso gobernantes que habían demostrado una ejecutoria técnicamente correcta, incluso brillante, como algunos de cuantos formaron parte de los gobiernos de González o Aznar, cayeron al barro del desprecio público y las responsabilidades penales por ladrones… directamente. Pero sin llegar a niveles judiciales, esbozaré una suerte de ‘Código de Buenas Prácticas’… para la política, pero también para la empresa. Para que ningún líder que aspire a serlo, o a serlo durante años, las olvide jamás. La ética empresarial, política, institucional implica hacer lo correcto para conseguir los objetivos y metas políticas y empresarial. Respetar principios y valores para llegar lejos hasta donde una organización o un líder pueda.

Un líder tiene que ayudar su gente a conseguir sus metas, pero siempre de forma ética y respetando los valores de la empresa y especialmente siendo éticamente responsables y rechazando, poniendo línea roja a comportamientos negligentes. Aznar consiguió llevar a España a metas estimables de prosperidad económica -‘se llegó a hablar del milagro español’- pero lo hizo a costa de embarcar a su país en una guerra, la de Irak, a la que nadie nos había llamado y desoyendo las dudas -que ya las había- sobre la honestidad de su vicepresidente económico, que años después ha dado con sus huesos en la cárcel.

Nadie es infalible ni invulnerable… ¡ni siquiera nosotros!

No pasa nada por mostrarse vulnerable. Hasta el padre del Rey Felipe VI, don Juan Carlos, lloró siendo Rey en el entierro de su padre, don Juan de Borbón. Hasta la premier británica Margaret Thatcher se hizo responsable en primera persona por un exceso policial que costó la vida en Gibraltar a tres terroristas del IRA.

Mostrarse vulnerable e incluso declararse vulnerable es clave para que los demás te vean humano. A veces se comienza a triunfar justamente cuando los demás descubren tu fragilidad. Las lágrimas de emoción o incluso de rabia nunca han hecho daño a nadie y la frase ‘hay que ir a la empresa meado y llorado’, me parece detestable. También los líderes tienen todo el derecho a mostrar un liderazgo vulnerable e imperfecto.

Don Juan Carlos pidió perdón tras el incidente de Botswana que hizo caer en picado su popularidad y aprecio: ‘Lo siento mucho, me he equivocado. No volverá a ocurrir’.

Disfruta de la vida y celebra los éxitos

No sirve de nada conseguir fama y dinero, éxitos materiales y triunfo si no logras celebrar los éxitos con tus equipos y, por supuesto, con tus familias y entorno personal.

La ‘maravillosa’ tolerancia y la detestable costumbre española de querer etiquetarlo todo

En las empresas y especialmente en política se etiqueta muy fácilmente porque todo es más fácil cuando puedes encuadrar a tus empleados o adversarios políticos en blancos y negros, en buenos y malos, etc. Esto es un vicio muy especialmente español que tiene que ver con uno de los grandes defectos del pueblo hispánico: la envidia. El nivel de crispación alcanzado en los últimos meses en la política española es tremendo. Los últimos acontecimientos relacionados con Cataluña, la aparición de VOX, por no hablar de las polémicas relacionadas con las fiestas del Orgullo 2019 son clara muestra del momento que estamos viviendo. Yo recomendaría a TODOS no ser sectarios. Ni hacerse las víctimas. No utilizar dobles raseros que llevan a considerar más graves las agresiones a los propios que a los que no lo son, o más justificables los excesos cuando se producen del lado de nuestros conmilitones. La Cataluña crispada en la que vivimos, especialmente desde octubre de 2017, es un buen ejemplo de ello.

Es tremendamente insano encasillar los demás por sexo, raza, filias o fobias, habilidades, actitudes, sentimientos, o cualquier otra forma de expresarse en sus respectivos ámbitos políticos, empresariales, institucionales y sociales. El nacionalismo excluyente y sectario divide permanentemente, en un ‘etiquetado mayúsculo’ a la sociedad a la que tiene bajo su bota, en ‘buenos y malos’… ‘los míos y los que no lo son’… huelga decir que estos últimos pasan, directamente a ser enemigos. ¿Alguien cree que Torra puede llegar a ser jamás un buen líder, un tipo que gobierne para todos y para todas?

Fue Jordi Pujol el primero que habló de ‘buenos y malos catalanes’, casi al mismo tiempo en el que Xabier Arzalluz lo hacía en el País Vasco.

Un líder es más líder cuanto más se apoya en la objetividad y menos en planteamientos subjetivos. En el caso de los dictadores, que eliminan incluso físicamente a los desafectos, esto es evidente. Pero en el caso de gobernantes elegidos en las urnas, acaba también por no pasar inadvertido.

De igual forma debo decir que un CEO arbitrario y sectario -incluso el dueño o fundador de una gran multinacional- durará poco al frente de su organización.

Desde este punto de vista, me atrevo a sugerir que personalidades como Amancio Ortega pueden ser eternos al frente de las suyas.

Cito a Ortega por cerrar este apartado con un ejemplo en positivo, que los hay también y a centenares en todo el mundo.

A cuento de esto es necesario mencionar la necesidad de ser honestos. La honestidad es un valor esencial para la construcción de relaciones personales y profesionales. Es un auténtico acelerador para conseguir los objetivos de un equipo. Cuando se habla de ‘buen clima’ en una empresa o equipo, el ingrediente básico y clave es la honestidad. ¿Cabe imaginar mayor ejemplo de honestidad que el del Padre Ángel? ¿Alguien cree que hubiera podido conseguir la centésima parte de lo que ha logrado si hubiera sido un corrupto, si hubiera habido la más mínima sombra de duda sobre su honradez? El Padre Ángel nos enseña la importancia de la honestidad, pero también de hacer que todo el mundo se sienta respetado, digno, persona.

Empatía y confianza son otras claves para ser felices, triunfar y ayudar los demás en el camino del éxito. Pedro Sánchez creyó en sí mismo, pero también en las decenas de miles de militantes de su partido cuando fue expulsado como líder de la organización y volvió a empezar de cero recorriendo España; porque creía que su proyecto era lo mejor para él, para el PSOE, y para España. Muchos le consideran un líder egoísta que hubiera hecho de todo para llegar a la Moncloa, sin embargo, ha llegado a La Moncloa haciendo sentir a la mayoría socialista que podían triunfar.

Proyectar el éxito en los demás y el carisma

Especialmente en política NUNCA se triunfa si los demás no te ven como ganador. En la empresa pasa algo igual, solo si los tuyos tienen tu carisma como espejo y les inspiras, te seguirán

Fuera el egoísmo y viva la generosidad

Los cristianos recuerdan la figura de Jesucristo porque creen firmemente en la Biblia, en la que se narra cómo este dio la vida por los pecados de todos. Sin llegar a estos extremos, en la empresa y en la política, en las últimas décadas, encontramos abundantes ejemplos de sacrificios: Suárez dimitió para evitar un levantamiento militar que al final se produjo, aunque afortunadamente sin éxito. Empresarios como Marcos de Quinto dimitieron de sus responsabilidades -en el caso de De Quinto en el Consejo de Telepizza- por su oposición a una operación financiera que consideraron suicida para la empresa.

Sé esponja toda la vida

La curiosidad y la capacidad de aprender todos los días de los demás siendo esponja es el colofón final a este pequeño repaso de pequeñas grandes cualidades del liderazgo. Nunca olvides El Niño que llevas dentro. Ese ‘niño’ te permitirá disfrutar de la vida gota a gota siempre, pero también aprender y ponerte en discusión siempre.

Euprepio Padula, presidente Padula&Partners y Experto en Liderazgo

Fuente: Euprepio Padula, 11 Julio, entrevista Expansión

Comentarios NP: Es bueno recordar las cualidades del liderazgo, comenta Euprepio Padula. Recomienda un liderazgo basado en una conducta ética, honestidad y respeto a principios y valores. Evitar el nacionalismo excluyente, el egoísmo y dar ejemplo. Pone algunos ejemplos de personas que merece la pena recordar e imitar.

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