Selección semanal 14 de Noviembre – HORACIO ECHEVARRIETA: el bilbaíno que modernizó España
14 Nov . 2020
17 mins
Magnate visionario, un libro recupera la figura de este vasco, personaje clave del siglo XX en nuestro país. Por Fernando Goitia
El título del libro puede sonar exagerado: Las 150 vidas de Horacio Echevarrieta, pero lo cierto es que este empresario bilbaíno (1870-1963) estuvo en todos los saraos. Iberia, Cemex, Iberdrola o los astilleros IZAR no serían lo que son de no haber pasado Echevarrieta por sus órganos ejecutivos. Hijo de un empresario y político, tenía 33 años cuando heredó minas de hierro, dos hectáreas en el Ensanche de Bilbao y acciones en empresas extractivas.
Un legado que pronto amplió hasta convertirlo en imperio. Y lo hizo en tiempos convulsos, con el mundo sufriendo una guerra mundial y una pandemia, y España pendiente de la sublevación en Marruecos y sumida en turbulencias político-sociales que derivarían en guerra civil.
Iberia, Cemex, Iberdrola o los astilleros IZAR no serían lo mismo de no haber pasado
En esos años, él diversificó inversiones y modernizó sectores como el del transporte -marítimo, aéreo, ferroviario y metropolitano-, la energía, los medios de comunicación, la construcción y la inversión inmobiliaria. Todo ello mientras ejercía como mecenas de artistas vascos, realizaba donaciones a museos, apoyaba a pensadores como Unamuno y se convertía en el primer miembro sin título nobiliario del Comité Olímpico Internacional.
En cuanto a la política, otra pasión heredada de su padre, fue diputado republicano (1903-1917), posición desde la que defendió los fueros vascos y la mejora de las condiciones laborales de los trabajadores, toda una traición para sus colegas de la patronal, que lo calificaron de «empresario esquirol».
Fue amigo de Alfonso XIII, quien le ofreció el título de ‘marqués del Rescate’ tras liberar a cientos de prisioneros españoles en Marruecos. Él, convencido republicano, lo rechazó.
En todo caso fue siempre a su aire, cultivando, pese a su credo republicano, una gran amistad con Alfonso XIII -le ofreció un marquesado que rechazó-, para años después participar en la Revolución de Asturias de 1934. Experiencia que dio con sus huesos en la cárcel Modelo de Madrid tras ser detenido, junto con el exministro socialista Indalecio Prieto, desembarcando un cargamento de armas. Durante la guerra se jugó el pellejo salvando vidas en el Madrid sitiado, pero con el tiempo procuró distanciarse de ambos bandos; opción que, a juicio de los autores del libro -Gonzalo Arroita, María Peraita y Javier Amézaga-, contribuyó a su olvido. Lugar del cual ellos lo esperan rescatar.
Las 150 vidas de Horacio Echevarrieta, publicado por el sello de Cátedra Unesco y el Puerto de Bilbao, con prólogos de Eduardo Mendoza y Juan Ignacio Vidarte y portada de Mikel Rico, está disponible en: www.horacioechevarrieta.com
Fuente: XLSemanal: Grupo Vocento, El Correo, Noviembre 2020
HORACIO ECHEVARRIETA: El misterio del último magnate de Bilbao
El industrial y político republicano Horacio Echevarrieta fue declarado en rebeldía por no presentarse ante un consejo de guerra franquista en 1937
Las biografías del magnate bilbaino Horacio Echevarrieta, aquel republicano que fundó Iberia o Iberdrola, que urbanizó la Gran Vía de Madrid y creó el buque escuela Juan Sebastián Elcano, tienen un denominador común: todas ellas pasan por alto su papel y sus vicisitudes durante la Guerra Civil española. Esa ausencia historiográfica no es menor y resulta muy llamativa porque su vida y obra son una continua cascada de proyectos empresariales internacionales, luchas políticas y una final decadencia que dio con su figura en la quiebra, hipotecado. Su biografía está documentada al detalle, como en una escaleta de película, a excepción de sus andanzas durante el trienio bélico de entre 1936 y 1939 que siguen siendo un misterio

El magnate y el documento de la auditoría de Guerra.
Foto: Sociedad Aranzadi
Las investigaciones señalan que el vizcaino residió en Madrid durante la Guerra Civil. “Sin ser molestado”, afirman algunos historiadores. Consultada la Sociedad de Ciencias Aranzadi al respecto, aportan a este diario, al menos, un caso en el que se vio envuelto el oligarca en aquellos años. Echevarrieta junto a otros diez famosos empresarios vascos fueron “declarados en rebeldía” por no comparecer ante un consejo de guerra en un proceso sumarísimo ordinario. Ocurrió en Bilbao el 27 de agosto de 1937. La lista de acusados la protagonizaron Ramón de la Sota Aburto, Miguel Garteizgogueascoa Barandiarán, Jesús Rodríguez Villachica, Alejandro de la Sota Aburto, Antonio Sierra Castet, Manuel de la Sota Aburto, Nicolás Landa Garay, Jesús Aqueche Lahera, Eduardo Aburto Uribe, Nicomedes Mendialdúa y Horacio Echevarrieta Maruri.
Según se desprende de los legajos franquistas, el juez instructor de la Auditoría de Guerra de Bilbao suspendió “las actuaciones hasta que se presenten o sean habidos, pasando las actuaciones al Servicio de Información, a efectos de antecedentes y archivándose después en esta auditoría sin otro trámite”. Todos ellos eran consejeros, gerentes o directores de empresas o sociedades bilbaínas, como las firmas Franco-Española, Compañía Siderúrgica del Mediterráneo, Naviera Sota y Aznar, Euskalduna y Remolcadores del Ibaizabal. “Posteriormente, en 1941 se presenta Antonio Sierra y en 1943, Alejandro de la Sota. Se les juzga y son absueltos”, confirman desde Aranzadi con los documentos oficiales del régimen totalitarista.
Mientras tanto, al parecer, quien había sido diputado por un partido republicano residía en su inmueble de la calle Claudio Coello, vía madrileña en la que décadas más tarde el presidente franquista Luis Carrero Blanco fue asesinado por ETA. Echevarrieta también acumulaba palacios en Málaga, Getxo (Punta Galea) y Barakaldo (Munoa), en este último falleció nonagenario. En su inmueble de Madrid funciona en la actualidad el hotel Meliá Los Galgos.
Quien fuera alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, recordó el día de la presentación de una de las biografías sobre Echevarrieta cómo se autodefinía el magnate. “Soy españolista y republicano, no tengo nada de bizkaitarra ni de clerical. Por España, por mi patria siento verdadero amor”.
Historiadores preguntados sobre la ausencia de datos sobre la vida del de Neguri entre 1936 y 1939 opinan que Echevarrieta vivió “en una neutralidad”. Fue oligarca republicano, pero también tuvo muchos amigos de la derecha que, tal vez, le hicieron más llevadero el trago de la Guerra Civil. En su biografía poliédrica también hay que recordar que, tan solo tres años antes, en 1934 fue apresado y encarcelado junto a su amigo, el socialista Indalecio Prieto, entonces exministro de Obras Públicas del Gobierno español.
Ocurrió en San Esteban de Pravia desembarcando del mercante Turquesa un cargamento de armas que tenían como destino la conocida como Revolución de Asturias. Fue ingresado en la Cárcel Modelo de Madrid. El autor de la biografía titulada Horacio Echevarrieta: empresario republicano da a conocer con qué histórico político coincidió en la prisión. “Compartió presidio con Santiago Carrillo. Lo explicaba él mismo en sus memorias, cómo se encontró con Horacio Echevarrieta a quien veía como una persona muy alta…”, asevera el catedrático Pablo Díaz Morlán, docente de la Univesidad de Alicante.
NEGOCIACIONES CON ABD EL-KRIM
Díaz Morlán pone en valor también en su divulgación los tratos que Echevarrieta mantuvo con el líder militar rifeño que encabezó la resistencia contra la administración colonial española y francesa durante la denominada Guerra del Rif, Abd el-Krim, para la explotación de las riquezas mineras de Marruecos. “Tras el desastre de Annual en 1921, las negociaciones para la liberación de los prisioneros españoles en manos de los rifeños fracasaron hasta que Horacio Echevarrieta tomó las riendas”, relata el investigador “Por fin, en enero de 1923 las gestiones tuvieron éxito gracias al valor de Horacio, que arriesgó su propia vida al ofrecerse como rehén a cambio de los cautivos”, apostilla.
Su intermediación le valió el reconocimiento del rey Alfonso XIII que le quiso otorgar el título de marqués del Rescate, “alto honor que él rechazó por su condición republicana”. Lo negó aquel famoso dueño de astilleros que construyó el submarino más adelantado de su época, de los años 20 y 30, y que acabó siendo el modelo de las embarcaciones sumergidas de alemanes y soviéticos que batallaron en la Segunda Guerra Mundial. Financió, asimismo, una revolución en Portugal.
Tras la Guerra Civil, Franco le devolvió aquello cuanto le había requisado el régimen dictatorial. Echevarrieta intentó reflotar sus astilleros, pero en agosto de 1947, detalla Díaz Morlán, se produjo una enorme explosión en la fábrica de torpedos, convertida en polvorín, que, además de matar a 150 personas en la ciudad de Cádiz, destruyó todas las instalaciones de la factoría.
El empresario decidió entonces, con 77 años, entregar sus factorías al Instituto Nacional de Industria y retirarse de los negocios. Murió en su finca de Munoa, en el barrio de Burtzeña (Barakaldo) en 1963, a los 92 años. “Aún puede admirarse la belleza de este palacio, y la formidable galería del que fue su chalet de Punta Begoña. Y en las afueras de Málaga puede visitarse la hermosísima finca de La Concepción, convertida en jardín botánico-histórico, donde recibió las visitas de mayor relumbrón y donde se rodó la película Los últimos de Filipinas. Un decorado idóneo para quien ha llegado a ser calificado como el último magnate de Bilbao”.
Fuente: Iban Gorriti, DEIA, Febrero 2019
Horacio Echevarrieta: Biografía, según Enciclopedia Auñamendi
Personalidad vizcaína de la política y de la industria. Nació en Bilbao, el 15 de septiembre de 1870 y falleció en Burceña-Barakaldo, en la finca «Munoa», el 20 de mayo de 1963. Hijo de prestigioso caballero también bilbaíno, D. Cosme Echevarrieta Lascuráin, interesado en negocios mineros, que intervino en la firma del Pacto Federal de Eibar del año 1869 en representación de la provincia de Bizkaia.
Muy emprendedor en los negocios, de ideas liberales, y con reputación de hombre bueno, gozó siempre de grandes simpatías en amplios sectores sociales y políticos, siendo a la vez protector de los artistas bilbaínos que acudían a él, escritores, pintores, escultores, etc. Inició su vida comercial e industrial como continuador de los negocios mineros de su padre, a los que prestó su mayor atención, sin perjuicio de emprender otros. Entre ellos los marítimos, llegando a poseer una buena flota de tráfico internacional, con delegación en Londres.
Pocos días después de estallar la Primera Guerra Europea, en agosto de 1914, fue la referida Delegación la que facilitó a Echevarrieta determinada información de particular importancia en aquellos momentos que inmediatamente, para su conocimiento por otras personas y Sociedades a las que sin duda podía interesar, hizo pública por medio de la prensa.
Su actividad minera no la redujo a esta provincia, en la que explotó entre otras, la mina «Parcocha», sita en Valle de Trápaga-Trapagaran (La Arboleda), cuyos servicios, instalaciones y condiciones de trabajo mejoró, acogiendo e implantando nueva técnica de explotación, con repercusión en sus resultados, sino que la extendió a otras provincias españolas y a minerales de todas clases, realizando gran número de denuncias de los más variados minerales.
Extendió su interés incluso al campo petrolífero y verificó sondeos en las provincias de Burgos y de Cádiz y llegó a enviar a Méjico personal técnico para el reconocimiento y estudio de yacimientos de esta clase que desde aquella República le fueron propuestos.
En el año 1914, en que uno de los Bancos locales, el Crédito de la Unión Minera, atravesó un momento muy difícil, declarándose en suspensión de pagos y cerrando sus puertas, Echevarrieta, aunque no tenía ningún interés en él, tuvo parte muy importante, en unión de otras personalidades locales, en el encauzamiento de aquella delicada situación, consiguiendo que renaciera la confianza de los clientes y acreedores del Banco, gestionando y obteniendo más tarde, ya desempeñando la Presidencia de la Cámara de Comercio el año siguiente (1915), los créditos necesarios para superarla totalmente, logrando en suma, que el citado Banco reanudara normalmente sus actividades.
Esta actuación le valió un homenaje del pueblo de Bilbao. Esta gestión la repitió años más tarde en otro difícil trance de otra entidad, en el que llegó a empeñar su personal garantía y responsabilidad, compartida con D. Benigno Chávarri, luego marqués de Chávarri.
En el año 1917, adquirió en propiedad los Talleres Navales de Vea-Murguía, sitos en la bahía de Cádiz, con el propósito de transformarlos, como lo hizo, en verdaderos astilleros, iniciando su construcción con cinco barcos gemelos y ampliando sucesivamente los Astilleros en los que fueron muchos los barcos que se botaron y equiparon con resultado óptimo. Creó para Cádiz una gran riqueza y proporcionó trabajo a aquella ciudad, al punto de que, bajo los auspicios de personal directivo y técnico bilbaíno, se hicieron en ellos magníficos operarios navales.
Una de sus construcciones, el buque escuela JUAN SEBASTIAN ELCANO para la Marina de Guerra española, causó admiración en los muchos viajes de prácticas y estudios que realizaron sus alumnos, no sólo por su perfección técnica sino también, y a la vez, por su belleza de línea. Dichos astilleros llegaron a adquirir tal fama que en los años finales (1928-1929) de la Dictadura, le fue encargado por el Gobierno español un submarino piloto.
Con patente y colaboración alemana, quedó terminado justamente al advenir la República; el primer Gobierno de ésta anuló el contrato y adquirió poco después el submarino el Gobierno de Turquía tras las oportunas pruebas, con el mejor resultado, confirmado en su navegación posterior. Sin salir de los propios astilleros, creó hacia la misma fecha, aneja a los mismos, siguiendo indicaciones del Gobierno, plasmadas en el correspondiente contrato, la llamada FABRICA DE TORPEDOS, que continuó en explotación hasta la fortuita terrible explosión del año 1947, que tantas víctimas y tan importantes daños materiales causó, no sólo en la fábrica propiamente tal y en los astilleros sino en la propia ciudad de Cádiz
En muy buenas relaciones, de negocios y personales, con significadas personalidades marroquíes especialmente en la zona sujeta entonces al protectorado español, y bajo indicación del Gobierno, en el año 1923, gestionó personalmente la liberación de los prisioneros de Africa, gestión que se prolongó durante varios meses, dedicados casi exclusivamente a tal empeño, con muy fuertes gastos costeados de su particular peculio. En definitiva concertó con Abd-el-Krim el tan ansiado acuerdo, para cumplidas sus condiciones y satisfecho el precio del rescate y trasladados al buque preparado ya a tal efecto frente a la playa de Axdir el día 27 de enero de dicho año, con la circunstancia de que surgidas a última hora algunas dificultades, las solucionó ofreciéndose personalmente en rehén, ofrecimiento que no se le aceptó a cambio de su palabra, consiguiendo la libertad absolutamente de todos los presos sobrevivientes a su cautiverio.
En reconocimiento a sus eminentes servicios, el Gobierno le ofreció la concesión del título de «Marqués del Rescate», que rehusó. En el año 1925 reiteró su gestión mediadora por encargo del entonces jefe del Gobierno, el General Primo de Rivera, en busca de una paz honorable con el propio Abd-el-Krim, aunque no se llegara a conseguir el objetivo.
En el orden de los negocios fue personalmente el que con carácter particular iniciara el de los Saltos del Duero, acometiendo previamente el estudio correspondiente y extendiéndose a su nombre la oportuna concesión. Ante la magnitud de medios y disponibilidades que precisaba para llevar a cabo la empresa, como consejero que fue del Banco de Bilbao, lo propuso al mismo, siendo aceptado con las mayores loas, para la promoción de la S. A. SALTOS DEL DUERO, y años más tarde unida con la Hidroeléctrica Ibérica convertirse en la actual IBERDUERO, S A.
El año 1916 Echevarrieta es uno de los fundadores de CEMENTOS PORTLAND IBERIA, probablemente la más moderna fábrica de tal clase en el Estado español, emplazada en Castillejo (Toledo), así como también contribuyó a la constitución de la COMPAÑIA AEREA DE TRANSPORTES IBERIA, como es sabido una de las grandes empresas en el ámbito del tráfico aéreo.
Figura también entre sus promociones, la del TRANVIA AEREO SOBRE EL NIÁGARA, realizado según el proyecto del ilustre ingeniero D. Leonardo Torres Quevedo. Acometió también, entre otros varios negocios, el de explotaciones forestales de singular importancia, entre ellas la de los Pinares de Balsain, en las provincias de Cuenca, Huesca y Segovia.
Dentro de la política es elegido, bajo etiqueta republicano-socialista, diputado a Cortes por Bilbao en el año 1910, prosiguiendo en el cargo tras haber sido de nuevo reelegido, obteniendo por cierto mayorías resonantes, hasta el año 1918, desarrollando una meritoria y eficaz labor para Bilbao y su provincia. Mantuvo excelentes relaciones con los políticos de aquel entonces, continuadas más tarde durante los años del Directorio Militar; su intervención personal fue decisiva en la renovación del Concierto Económico de las provincias vascas el año 1926, cuyas Diputaciones le hicieron objeto de un solemne homenaje en la Casa de Juntas de Gernika, obsequiándole con una gran placa dedicatoria que le fue entregada al pie del árbol.
El año 1922, se hizo cargo de la Concesión Municipal de las obras de la Gran Vía de Madrid, realizando las comprendidas en los trozos 2.° y 3.°, y dentro de dichos trozos, en la Plaza del Callao, construyó el magnífico edificio de la Casa de la Prensa, que fue cedido a la Asociación de la Prensa de Madrid, en condiciones muy favorables y ventajosas para la misma.
Destacó también en el ámbito deportivo y obtuvo para España el primer premio en la regata internacional de yachts a vela Plymouth-Santander, celebrada el año 1925, que ganó con su yacht «María del Carmen» sacando nada menos que seis horas de ventaja al que llegó en segundo lugar. Aunque muy probablemente sus méritos y trabajos en la vida de los negocios, en la política y en el deporte, quedarán oscurecidos por sus cualidades humanas en todas las circunstancias, y quizá más destacadas que nunca, durante los años de la guerra civil, en los que su casa de Madrid, en la que le sorprendió la contienda y en la que permaneció hasta su término, fue un verdadero refugio para muchísimas personas que en ella buscaron y encontraron asilo, salvando sus vidas, como custodió imágenes y ornamentos religiosos, que le fueron confiados.-J. H.
Fuente: AUÑAMENDI EUSKO ENTZIKLOPEDIA
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