Selección Semanal 23 de Enero – LA MIRADA ECONOMICA. GAY DE LIEBANA. COPE


23 Ene . 2021

13 mins

RESUMEN SEMANAL

Selección Semanal 23 de Enero – LA MIRADA ECONOMICA. GAY DE LIEBANA. COPE

Viernes, 22 de enero: La esperanza económica descansa en la vacunación, en el concordato entre la UE y Reino Unido, en los fondos de reconstrucción europeos y en Biden

 

La pandemia por sí misma, el derrumbe económico sobrevenido, las intrigas en las acciones de los poderes públicos para echar el resto y todos los arcanos en torno al proceso de vacunación, serían ingredientes naturales para cocer un buen guion de esas series de Netflix, HBO, Movistar, Filmin, Amazon, Apple…, que con tanto confinamiento devoramos. Me imagino al cínico Frank Underwood y a su esposa Claire, los amos de House of Cards, maquinando increíbles estratagemas sobre las vacunas; secretos de alcoba aparte… Con todo, la serie económica continúa su andadura, Don Carlos. Y el BCE, como ayer anticipábamos, mantiene su partitura. Tipos de interés al cero, inyecciones monetarias a granel. Christine Lagarde sigue sin verlo claro. Y Frankfurt tiene que seguir apoyando sin condiciones a una economía de la zona euro retraída por los azotes pandémicos. 2021 no será el anhelado año de la inflexión poniendo punto final a una negra temporada, sino la continuidad de un 2020 desastroso. Y a corto plazo esa será la tónica.

Si en los próximos meses se diera un giro en los acontecimientos, el BCE podría dosificar sus cartuchos monetarios. Es decir, que las compras netas del programa de emergencia, el PEPP, dotado con 1,850 billones de euros siguen vivas hasta marzo de 2022. Ahora bien, el dinero solo fluirá si es absolutamente necesario. Por tanto, la política monetaria acomodaticia persevera. La esperanza económica descansa en la vacunación, en el concordato entre la UE y Reino Unido, en los fondos de reconstrucción europeos y en el nuevo inquilino de la Casa Blanca, Biden. Lo negativo: rebrotes y cepas del virus, sectores económicos con nula o escasa actividad, como los servicios y el comercio minorista, en hibernación. Confiemos en las astucias de Underwood. El cinismo de Frank nunca pierde, sino que encandila, Don Carlos.

 

Jueves, 21 de enero: Vamos demasiado sobrados de deuda”

¿Pueden deparar los intereses algún susto en 202? El problema aquí es que vamos demasiado sobrados de deuda

Tercer jueves de este mes de enero de 2021 que precisamente no pasará a la posteridad, Don Carlos, como mes de excelso recuerdo. Hoy, en Frankfurt, supongo que, de forma presencial, reunión, en teoría tranquila, del BCE y todo apunta a que proseguirá con su rumbo de navegación, fluyendo las facilidades monetarias y los programas de compra de deuda, en un entorno de políticas monetarias y fiscales condescendientes, salvo en España. La inflación está prácticamente desaparecida o, mejor dicho, muy a la baja, y eso anima al BCE a continuar con su generosidad para que los precios se reanimen. Algunos países, como la Alemania de Ángela Merkel, incluso han jugado la baza de reducir temporalmente el IVA para impulsar el consumo y dar vigor a la desanimada economía.

En España, en cambio, nada de bajadas de IVA y sí subidas impositivas que, al cabo, se traducen en aumentos de los precios, aparte del dichoso recibo de la luz. Y por Arabia, a principios de enero, se anunciaba que se recortaba, tal como están las cosas, la producción de petróleo en un millón de barriles al día. Si el petróleo cotiza al alza en las próximas semanas, los precios energéticos irán a más. Al margen de otras circunstancias, si más impuestos encarecen los precios de venta, la hoy desaparecida inflación podría resurgir. Suponiendo que febrero sea malo de solemnidad todavía por los contagios y que en marzo se atempere la pandemia, tal vez en el horizonte se divise algún ramalazo inflacionista más o menos sostenido. De ser así, el BCE tendrá que reajustar su laxa política monetaria y quizás reconsiderar los tipos de interés. Atentos, pues, a esos endeudamientos exagerados que hoy pacen sin tensiones y que, de repente, sufrirían sobresaltos. ¿Pueden deparar los intereses algún susto en 2021? No sé, Don Carlos, pero el problema aquí es que vamos demasiado sobrados de deuda… ¡Ojo ahí!

Miércoles, 21 de enero: La preocupación de Gay de Liébana por los jóvenes: “¿Tendrán futuro en España o tendrán que emigrar?»

Quienes más probabilidades tienen de salir adelante son los jóvenes adecuadamente formados. Aunque la duda es si su futuro está en España, o tendrán que buscar su futuro emigrando

 

Después de la dura crisis de 2008, la financiera, cuando más o menos pensábamos que las cosas se enderezaban y que paso a paso íbamos recuperando posiciones, aunque la potencia económica representada por el PIB se desaceleraba, de golpe y porrazo, Don Carlos, nos estalla el diluvio vírico del coronavirus y la debacle económica no se hace esperar.

En este golpe crítico de 2020 y 2021 hay víctimas humanas y también económicas. En concreto, trabajadores, algunos poco cualificados y otros suficientemente cualificados, quedan descolgados. Nuestro paro del 16,4% es el más alto de todos los países de la OCDE cuya tasa es del 6,9%. Y dos grupos de población preocupan, Don Carlos.

Por un lado, los seniors, vulnerables a la enfermedad, y los mayores que se quedan sin trabajo a una edad en la que reincorporarse al mundo laboral es difícil. Los parados mayores de 45 años aumentan y bastantes son desempleados de larga duración. Se agudizan las desigualdades, las situaciones de exclusión social y de pobreza. Y faltan oportunidades…

Por otro lado, si la crisis de 2008 fue un mazazo para los juniors, ésta les golpea con saña. Jóvenes nacidos entre los 80 y 90 y a principios de siglo, no llegan a acoplarse al mercado de trabajo. Igual empiezan a trabajar y a los pocos meses están en la calle, nutriendo las odiosas filas del paro juvenil. Presente precario, futuro peliagudo. Quienes más probabilidades tienen de salir adelante son los jóvenes adecuadamente formados.

Aunque la duda es si su futuro está aquí, en España, o tendrán que buscar su futuro emigrando… El recuerdo de la España de los años 40 y 50 del siglo pasado reverdece… Y España se empobrece mientras envejece, Don Carlos…

Martes, 19 de enero: Bruselas nos pondrá las pilas.

Acá están la Tobin y la Google, a dúo, no dinámico, sino en plan tasas. Tributos puros y duros para que solucionen no sé qué. Lo que sí sabemos es que por la Tasa Tobin nos atizarán por comprar acciones de sociedades españolas cotizadas que capitalicen más de 1.000 millones de euros. Y por la Tasa Google, los clientes de las GAFAM (Google, Apple, Facebook, Amazon, Microsoft) acabaremos pagando. Eso sí, a ver que dice Mr. Biden cuando llegue a la Casa Blanca. Igual se ceba contra España por el frente arancelario y nos mete un tortazo que lastra nuestras exportaciones hacia EE.UU. ¡La diplomacia económica brilla por su ausencia!

Dicho esto, hoy es día de reformas. Bruselas exhibirá el vademécum que data de mayo de 2013 y nos dirá que si queremos la pasta del llamado Plan Marshall hay que ponerse las pilas en surtidos ajustes, al margen de la consolidación fiscal, con nuestra deuda pública encaramada a 1.312.590 millones € (más del 114% del PIB). Mercado de trabajo con menos coñas de reformas laborales, conjugando correctamente el verbo laborar y erradicando la desbocada plaga del paro. Pensiones sensatas que a este paso no habrá dinero para pagarlas. Seriedad con la educación y la formación que vamos muy mal, como corroboran los informes internacionales, con tanto abandono escolar prematuro. Desarrollar la ineludible formación permanente y la formación profesional dual. Hacer algo para que, en vez de percibir subsidios, quienes estén en situaciones de pobreza y exclusión social tengan trabajo. Y Bruselas soltará de nuevo la vieja matraca de la urgencia para la unidad de mercado en España. ¡Qué nuestro país parece la OMA, organización multilingüe de autonomías, y cada cual con su propia lengua en plan Torre de Babel en esta España, Don Carlos!

 

Lunes, 18 de enero: Gay de Liébana revela lo que el Gobierno no quiere ver: «El semestre se va al garete y el verano se turba»

El economista explica las diferencias económicas entre marzo de 2020 y esta segunda quincena de enero de 2021

  

Tercera ola, Filomena y vacunación a cámara lenta a pesar de que los sanitarios españoles se ofrecen a vacunar los fines de semana. Mucha palabrería de reformas, pero seguimos varados donde estábamos, Don Carlos. ¿Alguna diferencia entre marzo de 2020 y esta segunda quincena de enero de 2021? Entonces estábamos recibiendo los primeros embates de una epidemia que pensábamos sería fugaz y de unos impactos en nuestra economía que, nos decían, serían poco significativos. Hoy, 18 de enero de 2021, nuestro campo de batalla sanitario está cercenado y la situación económica, sin atenuantes, es deplorable. 

En marzo de 2020 España contaba con un tejido empresarial que confiaba en poder resistir unos días, acaso semanas, a lo sumo algún mes. Hoy, el escenario está devastado. Cuando el 11 de diciembre de 2020 el Banco de España presentaba sus proyecciones sobre la economía española lo hacía con tres escenarios para 2021: el suave, con recuperación del PIB del 8,6%; el central, recuperación del 6,8%, y el severo, con recuperación muy tímida, del 4,2%, considerando una caída de nuestro PIB en 2020 de más del 11% y una tasa de paro para 2021 por encima del 20%.

En diciembre, nos aferrábamos a la esperanza de la vacuna, a que la pandemia se controlaría y a medidas paliativas en el orden económico. Un mes después nos damos de bruces con el contexto actual. Miles de empresas desaparecidas, las restantes abandonadas a su suerte, un paro que con el 16,4% es el más alto de todos los países de la OCDE y el más elevado de Europa, cientos de miles de personas en ERTE y el virus, con más cepas, arreándonos. 

El primer semestre se va al garete, la Semana Santa se borra y el verano, al que con denuedo nos encomendábamos, se turba. Eso sí, hoy tenemos la certidumbre de las incertidumbres que acechan a 2021.

Viernes, 15 de enero: «Seremos el país de Europa que entre 2020 y 2022 acumule el mayor desajuste de sus cuentas»

  

Moody’s, la agencia de calificación, advierte sobre el riesgo crediticio de España, subrayando los desajustes de nuestro país y apelando a que España logre credibilidad para dar la vuelta al descalabro fiscal que la covid complica aún más. El quid radica en la alta exposición a la deuda, sin olvidar que el PIB crecería en 2021 sobre el 5,5%.

Seremos el país de Europa que entre 2020 y 2022 acumule el mayor desajuste de sus cuentas

España es uno de los diez países más endeudados del mundo, con enorme necesidad de refinanciación y colocación de nueva deuda en 2021. Hablamos de 300.000 millones de euros. La deuda pública se dispara del 95% en 2019 al 120% en 2020. Suma y sigue. El déficit público anda endemoniado. Seremos el país de Europa que entre 2020 y 2022 acumule el mayor desajuste de sus cuentas. Y Moody’s alerta de que será crucial para la calificación de nuestra deuda soberana presentar una estrategia convincente que revierta la actual senda fiscal. De no ser así, España penetra en escenarios más negativos, con mayor probabilidad de que aumenten shocks en la confianza de los inversores. Y eso deriva en mayores costes de deuda.

Que España sea el país con mayor caída del PIB en 2020 de toda Europa, juega en contra. Que el paro sea el más alto de toda Europa, resta. Nuestra economía, muy dependiente del sector servicios, está sometida a restricciones domésticas y es muy vulnerable ante una caída sostenida de turistas.

El alto número de pymes comporta problemas de acceso a la financiación, con falta de ayudas directas por el Gobierno. No se dan pasos para recolocaciones sectoriales en materia laboral, en tanto las empresas zombis aumentan. Es imprescindible trazar la hoja de ruta de la perentoria consolidación fiscal y de las reformas estructurales tanto en el mercado laboral como en la productividad y en la educación para buscar la salida…

 

Jueves, 14 de enero: ¿Por qué en España pagamos la electricidad más alta de Europa?

Cada español lleva dentro una vocación. Cuando se juega la Eurocopa y los Mundiales, nos sale la vena de seleccionadores. En azarosas situaciones políticas, surge nuestro yo presidencial. Ante casos de alarma social, brota nuestra vis judicial. Estos días, con la subida de la luz y los inescrutables misterios sobre su precio, alarmados por el impacto, cada cual está cursando un máster acelerado sobre interpretación de los secretos mecanismos configuradores de la factura de la luz. Y ponemos el grito el cielo, invocando miseria energética. Uno no es más que un burdo profano en el asunto a quien, como a todo el mundo, la subida de la luz castiga y no entiende por qué en España estos días se está facturando la luz al doble del precio que en Alemania o por qué pagamos la electricidad más alta de Europa y es la que más ha subido en los últimos años.

En todo caso, una luz cara atropella a las familias, sobre todo en días como éstos a golpe de confinamiento y con la llegada de Filomena. Desde la perspectiva empresarial, que el coste de la energía en España sea el más alto de Europa promueve desmantelamientos industriales y relocalización de plantas fabriles hacia países europeos. Si, probablemente, algunos detalles son susceptibles de discusión acerca del 35% del precio total que viene dado por la producción de energía, muchos puntos resultan controvertibles respecto al 40% de la factura que corresponde, además de a transporte y distribución de la energía, a esos extraños y enigmáticos peajes que tal vez tendrían que ser a cargo de las cuentas públicas y no de las familias y empresas. Y por el 25% restante de la factura, con el impuesto de la electricidad y el IVA cual figura descollante, el Gobierno podría marcarse un detalle, con todas las de la ley, reduciendo el tipo aplicable del IVA como sucede en otros países. No cuela lo de que Europa no lo permite… Suena a mascarillas…

Fuente: La Mirada Económica, Gay de Liébana, Cadena COPE

 

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