SELECCIÓN SEMANAL – 26 de Diciembre 2020 -DISCURSO DEL REY: El Rey habla para todos, los populistas no


26 Dic . 2020

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RESUMEN SEMANAL

SELECCIÓN SEMANAL – 26 de Diciembre 2020 -DISCURSO DEL REY: El Rey habla para todos, los populistas no

Lucio Anneo Séneca, en el capítulo VI de su libro De la tranquilidad del ánimo, advierte ya hace más de veinte siglos, tal vez sin pretenderlo, de algunos de los males que aquejan a aquellos que se apoyan en los populistas para gobernar.

Dice Séneca que «ante todas las cosas conviene pongamos los ojos en nosotros mismos, y después en los negocios que emprendemos, por qué y con quién los emprendemos. Y lo primero que uno ha de hacer es tantear su capacidad, porque muchos nos persuadimos de que tenemos fuerzas para llevar más carga de la que en efecto podemos». Pocas horas antes de que el Rey Felipe pronunciara su tradicional discurso de Navidad, Podemos, a través de su diputado Jaume Asens, anunció que la formación que preside Pablo Iglesias se dispone a registrar una ley de la Corona en los próximos meses. Era más que evidente que, con el señuelo de reclamar transparencia, lo que pretende Podemos es anular las funciones que la Constitución atribuye al monarca como jefe del Estado. Por ejemplo, recordar en determinadas circunstancias, como golpes de Estado, que nadie está por encima de la Ley. Tal obviedad les resulta incómoda a los delincuentes y a muchos de los que con ellos comparten lo que identifican con un espíritu salvaje.

Cualquiera que, abstrayéndose de prejuicios, oyera en la noche del jueves a Felipe pudo comprobar lo que representa. En poco más de un cuarto de hora se acordó de los muertos, de los enfermos, de los más vulnerables, de los sanitarios, de las familias, de los que han perdido sus negocios, de los jóvenes, de los autónomos, de los parados, de los comercios, de los teatros, de la soledad, del dolor… En la esencia del discurso se pudo apreciar la gran diferencia entre el Rey y la mayor parte de los políticos que pueblan las instituciones.

El primero habla para todos y los segundos solo para los suyos y algunas veces además hablan contra el resto, reviviendo el mismo espíritu aniquilador que condujo a este país a una cruenta guerra civil. El primero es integrador y constructor y representa como nadie el espíritu de reconciliación que dio lugar a la Constitución y a los más altos índices de convivencia y tolerancia en este país.

Los segundos son destructores que posiblemente conocen el destino final de su acción y las consecuencias dolorosas para la inmensa mayoría, pero les da igual porque esa dinámica les permite asentarse en el poder. ¿Podría jugar un papel constructivo un jefe del Estado que no estuviera especialmente preparado para abstraerse del ruido político? Creo que no. El Rey habló también de unión, de determinación, de esperanza, de esfuerzo colectivo, de respeto, de futuro, de valores, de compromiso… Términos que, como si se tratara de ultrasonidos, el oído de los populistas es incapaz de identificar. Es lo único que puede explicar que muchos de los que están inmersos en la cruzada para tumbar la Monarquía eludiendo los trámites constitucionales dijeran que el Rey eludió hablar en su discurso de las vergonzosas circunstancias que afectan a su padre. La propia Casa Real colgó un tuit en las redes que recogía parte del discurso y que decía textualmente: «En mi proclamación ante las Cortes Generales, me referí a los principios morales y éticos que los ciudadanos reclaman. Unos principios que nos obligan a todos sin excepciones; y que están por encima de cualquier consideración, incluso de las personales o familiares».

Los enemigos de la Monarquía no van a dar tregua. Borrarán el papel del Rey Juan Carlos en la consolidación de la Democracia y colgarán sobre su espalda todos los males del mundo, incluso algunos imposibles de demostrar. Y responsabilizarán de ellos también a su hijo. No sé si en la noche del jueves muchos reflexionaron sobre la Monarquía y la República tras oír al Rey. Los que no han perdido la memoria saben que la solvencia de la Monarquía va al alza, casi al mismo ritmo que se deteriora la de nuestra clase política. Y los más jóvenes pronto valorarán que el Rey no dijera nada que animara al odio y la crispación. Eso garantiza el mejor futuro.

Fuente: Iñaki Garay, director adjunto de EXPANSIÓN; 25 de Diciembre 2020

 

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