Selección semanal 27 de Marzo – LA MIRADA ECONOMICA.- Profesor Gay de Liébana, Cope
27 Mar . 2021
10 mins
Viernes, 26 de marzo: Este año, algunas de las compañías del IBEX 35 sumarán a los dividendos la interesante opción de recompra de acciones, al estilo de los grandes de Wall Street
A la larga, el inversor, pequeño, mediano o grande, reconvertido en accionista, modesto o de enjundia, es personaje o ente que busca colocar parte de sus dineros de manera adecuada, es decir, con seguridad en la sociedad en la que invierte, procurando que los títulos se vayan revalorizando y percibir anualmente unos dividendos más o menos satisfactorios. Y si hemos pasado tiempos cicateros en repartos de dividendos justificados por la covid-19 y la flagrante necesidad empresarial de disponer de liquidez, ahora, con la primavera, podemos decir que vuelven los dividendos.
Varias de nuestras grandes compañías del IBEX 35 se preparan para retribuir a sus accionistas, en algunos casos con generosidad, como es el caso de empresas cuyos ingresos son recurrentes, su actividad algo acíclica, por tanto, perteneciente a lo que calificamos como sectores anticíclicos como son los servicios públicos – agua, gas, electricidad -, sus cotizaciones se caracterizan por su poca volatilidad y, sobre todo, sus niveles de deuda son mansos. En suma, hay inversores que se concentran en compañías que vayan generando una renta estable con una perspectiva a largo plazo y poco sometida a las típicas fluctuaciones del ciclo económico, como sucede en estos tiempos. En definitiva, que sectores adecuados para invertir pensando en dividendos son las famosas utilities, empresas de servicios públicos, salud, alimentación y gestión de infraestructuras, con las energéticas como sólidos pilares. Ingresos seguros, actividad sin sobresaltos cíclicos, deuda baja y bajo control. Este año, además, algunas de las compañías del IBEX 35 sumarán a los dividendos la interesante opción de recompra de acciones, al estilo de los grandes de Wall Street.
Jueves 25 de marzo: La revitalización de la economía española en 2021 será tenue y tanto en 2022 como en 2023 perderá fuerza
Llueve sobre mojado. Tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe. Y, más o menos, presiento que estamos en esa tesitura. Hace un año decíamos que España entraba en lo que entonces presumíamos un trance difícil, pero pasajero, al propagarse el virus e iniciarse el confinamiento y el encierro de nuestras vidas y la paralización de la actividad económica, y que uno de los principales problemas que teníamos era el sesgo negativo de nuestras cuentas públicas, tanto en lo concerniente al déficit público como a la deuda pública, que ponían grilletes al impulso de la economía española.
2020 se saldó, en principio, con un volumen de deuda pública de 1.311.298 millones €, cifra equivalente al 117,1% del PIB, que fue 1.119.976 millones €. Anteayer, Eurostat propició un golpe, a modo de estocada final, al saldo de la deuda pública de 2020 al imponer a nuestro Gobierno la reclasificación contable de su participación en Sareb, el “banco malo” creado a raíz del rescate al sistema financiero español en 2012, lo que implica agregar 35.000 millones más al saldo preexistente de la deuda pública al cierre de 2020, de modo que el montante de nuestra deuda a los efectos del protocolo de déficit excesivo asciende, tras ese reajuste, a 1.346.298 millones €, cantidad que representa el 120,2% del PIB de 2020.
Si 2019 acabó con un volumen de deuda pública representativo del 95,5% del PIB, el salto dado en 2020 es de enjundia. Entre el aumento real de la deuda y el ajuste de los 35.000 millones de Sareb, el incremento de la deuda pública en 2020 ha sido de 157.439 millones de euros, lo que pesa como una losa justo cuando la revitalización de la economía española en 2021 será tenue y tanto en 2022 como en 2023 perderá fuerza.
Miércoles, 24 de marzo; “Sin vacuna no hay normalidad y sin normalidad la economía no tira”
No porque se intuyera deja de ser un golpe. Algo es evidente: sin vacuna no hay normalidad y sin normalidad la economía no tira. Las optimistas expectativas de crecimiento que, en el calor del verano de 2020 y en sus postrimerías, fuentes oficiales anunciaban para 2021, se van al traste. Reina la incertidumbre. De cómo evolucione la pandemia y de cómo funcione inmunizar a la población depende nuestra marcha económica que, en el último trimestre de 2020, se desaceleró y en este primer trimestre se comporta desfavorablemente. Los servicios, en una economía como la española, con un peso del 67,7% en el PIB y representando el 78% del empleo total, son la clave del asunto. Una economía como la nuestra, excesivamente expuesta a los servicios, incluyendo el comercio, y basados en lo que llamamos “industrias sociales”, depende, más que otras economías, de que la situación se normalice. Los eventuales rebrotes de la pandemia son mortales de necesidad.
Y el turismo internacional marca la senda de la recuperación. De modo que el Banco de España revisa a la baja el crecimiento de este primer semestre de 2021 por dos motivos: el débil arranque de este año y el impacto del dinero de los fondos europeos, que el Banco había previsto para 2021, se retrasa a 2022. Con movilidad restringida, el consumo se frena y el gasto anda timorato. Mengua el empleo porque el mercado laboral flojea. Y los agentes económicos que, en definitiva, somos todos, tenemos que seguir adaptándonos a este entorno negativo. En suma, que, tras la dura caída del PIB de 2020, del -11%, para este año el Banco de España prevé un repunte del 6%, una tasa de paro del 17%, un déficit público del -7,7% sobre el PIB y un volumen de deuda pública del 117,9% también sobre el PIB. El año después, por 2021, está siendo otro año severo.
Martes, 23 de marzo: El toque de atención de Liébana a los economistas: “Mal vamos si su preocupación es la situación política»
Mal vamos cuando para muchos economistas la gran preocupación que tenemos en este momento es la situación política, casi por delante de la propia crisis y de los tintes preocupantes que va tomando el paro. Los EREs, se empiezan a disparar. En Valencia un gigante automovilístico como Ford anuncia despidos y eso acarrea consecuencias para sus proveedores. Empresas de diversos sectores están dimensionando sus estructuras y prescindiendo de efectivos. Las necesarias ayudas se han quedado en esos 7.000 millones de euros de auténtica tomadura de pelo. Lo del dinero de Europa para la reconstrucción está tan verde como que mi Espanyol o su Betis ganen la Champions este año. De exoneraciones fiscales y de cotizaciones sociales, nada de nada. Y la vacunación funciona a cámara excesivamente lenta. No obstante, todos confiamos en que durante los próximos meses veremos atisbos de pequeña recuperación y, ojalá, al afrontar la recta final de 2021 veamos las cosas de otro color. De hecho, deseamos poder decir que lo más malo de estos meses queda atrás, pero, lamentablemente, hoy no se puede afirmar esto.
Vuelvo al comienzo. Si economistas y, además, incluyo a empresarios, vemos que el desasosiego principal es la situación política y la falta de empatía de la clase política con el mundo real y empresarial, recuperarnos será mucho más difícil. Porque la economía, no solo es cuestión de números, de sumas y de restas, sino también de desenvolverse en un marco de plena confianza, de estabilidad, de comprensión y hasta de estado de ánimo. Y el dinero del Estado y de Europa no solo tiene que servir para digitalizar y ecologizar este país; también para viabilizar a nuestras empresas que hoy están zozobrando. Así que menos política y más economía.
Lunes, 22 de marzo: Sobre las empresas destruidas: “Las decisiones gubernamentales han sido fatídicas y nocivas”
Tanto cierre perimetral, prohibición de movilidad, reiterados confinamientos… ha estrangulado a la economía española. Las decisiones gubernamentales han sido fatídicas y nocivas.
Los ánimos empresariales se calientan y se pasa a la acción. Son 50.000 empresas destruidas en este último año, con una serie de sectores tremendamente castigados por las medidas restrictivas que el Gobierno ha tomado. Un total de 287.000 millones de euros que se han dejado de facturar, consecuencia de la caída del PIB en 2020 que por lo menos habrá sido del 11%. Si tomamos el PIB de 2019, 1.245.772 millones €, esos 287.000 millones equivalen al 23%. Golpe contundente, pues, con demasiados damnificados. Tanto cierre perimetral, local, comarcal, autonómico, prohibición de movilidad, reiterados confinamientos, imponer cierres de negocios y actividades, ha estrangulado a la economía española. Las decisiones gubernamentales han sido fatídicas y nocivas. Con los ingresos desaparecidos, permanecen los costes fijos. Sin cobros y sin hacer caja, hay que pagar. Sin exoneraciones fiscales ni sociales, la bola de la deuda se agranda. Sin ayudas del Estado, se mata por asfixia a nuestras empresas. La falta de liquidez se ha tornado en insolvencia. Turismo, ocio, hostelería, comercio, arte, transporte…, han perdido 40.000 empresas. Y tras ese dato, el aluvión de destrucción de empleo que conlleva.
Con ese panorama, Meliá y NH hoteles reclamando al Gobierno 200 millones por el cierre de hoteles han dado el pistoletazo de salida. Más grupos hoteleros y cadenas comerciales sumarán más reclamaciones. En breve, estaremos ante un tsunami multimillonario de demandas. La hostelería no se quedará atrás. Las cadenas textiles seguirán los pasos. Las concesionarias de infraestructuras, los contratistas del Estado, que son empresas que explotan aparcamientos, líneas de autobús, constructoras, autopistas, etcétera, reclaman por la vía administrativa recuperar los sobrecostes soportados.
Fuente: Profesor Gay de Liébana, La Mirada Económica, Cadena Cope.
Comentarios NP: El profesor Gay de Líébana nos propone cada día un motivo de reflexión sobre la situación económica.
1.- Sobre las 50.000 empresas destruidas indica: Que las decisiones gubernamentales han sido fatídicas y nocivas. Los cierres perimetrales, la limitación de movilidad y los reiterados confinamientos, han estrangulado a la economía española. Las decisiones gubernamentales han sido por tanto fatídicas y nocivas.
2.- Mal vamos cuando para muchos economistas la gran preocupación que tenemos en este momento es la situación política, casi por delante de la propia crisis y de los tintes preocupantes que va tomando el paro superior al 20%.
3.- Plantea que sin vacuna no hay normalidad y sin normalidad la economía no tira. Las optimistas expectativas de crecimiento que, en el calor del verano de 2020 y en sus postrimerías, fuentes oficiales anunciaban para 2021, quedan aplazadas hasta que comiencen a notarse los efectos de las vacunas.
4.- La recuperación de la economía española en 2021 será pequeña y tanto en 2022 como en 2023 la actividad estará condicionada por la evolución del turismo y vuelta a la normalidad.
5.- Este año, algunas de las compañías del IBEX 35 sumarán a los dividendos la interesante opción de recompra de acciones, al estilo de los grandes de Wall Street. Sin duda una opción interesante para el accionista.
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