Selección Semanal 3 de Abril – LA MIRADA ECONOMICA: Profesor Gay de Liébana – Cadena COPE


03 Abr . 2021

9 mins

RESUMEN SEMANAL

Selección Semanal 3 de Abril – LA MIRADA ECONOMICA: Profesor Gay de Liébana – Cadena COPE

Lunes, 29 de marzo: Los reajustes de los trimestres de 2020 han amortiguado el golpe del PIB”

Algo es algo, aunque no sea mucho. Porque no es lo mismo, que el PIB se desplomara en 2020 al -11%, como en principio se dijo, sino que lo haga al -10,8%. Dos décimas son dos décimas y la barrera psicológica del -11% ahora queda en algo más del -10%, pero sin llegar al -11%. En fin, que quien no se consuela es porque no quiere. Los reajustes de los trimestres de 2020 han amortiguado el golpe del PIB. La demanda nacional, con el consumo de los hogares en horas bajas, restó 8,8 puntos al PIB, la demanda externa tuvo aportación negativa y la inversión, a la vista del panorama, aflojó como no lo hacía desde 2009, descendiendo. Al final, el PIB del año 2020 a precios corrientes se reajusta, por esa menor caída, y queda concretado en 1.121.698 millones de euros, por lo que se reduce en 123.074 millones en comparación con 2019.

De los sectores de nuestra economía, solo la agricultura, a tenor de las circunstancias, se impulsó, con un avance del 5,3%, mientras la construcción cayó en 2020 un 14,5%, los servicios un 11,1% y también la industria y la energía en un 9,6%. Lógicamente, tal y como era previsible, ese reguero de adversidades incide en las retribuciones de los trabajadores, que disminuyeron en el cuarto trimestre de 2020 en un 4,5%, con un 6,1% menos de horas trabajadas. Y lo peor, las pérdidas de empleos a tiempo completo por culpa del marco restrictivo decretado como consecuencia de la pandemia: 960.000 empleos a tiempo completo menos en un año.

Ahora, el objetivo es salir del socavón en el que hemos caído, y poner en marcha los motores de nuestra economía para que remontemos el vuelo en lo que resta de 2021 para recuperar todo ese terreno perdido.

Martes, 30 de marzo: “Hibernación e indignación”

Son empresarios y autónomos, incluso trabajadores, quienes pagan y costean esta crisis

   

Volamos a Copenhague, capital de Dinamarca, Unión Europea, aunque fuera de la zona euro, considerado el país menos corrupto del mundo, con crecimiento económico sostenido en los últimos años por encima del 2% y gente feliz. PIB en 2019: 310.576 millones de euros; PIB per cápita: 53.370€; deuda pública solo del 34% sobre PIB, cerrando 2019 con superávit del 0,60%. Dinamarca actúa sensatamente para ayudar a sus pymes ante el golpe crítico. Allí ni ERTEs ni burocracias ni movilización de recursos sin poner dinero como acá. Acuerdo del gobierno danés con patronales y sindicatos: el Estado cubre el 75% del sueldo de los trabajadores (hasta 3.080€) cuyos puestos están en riesgo a cambio de que no haya despidos. El dinero lo entrega el Estado directamente a las empresas y estas pagarán íntegramente los sueldos.

Nuestra economía, según el Gobierno, entra en hibernación mientras la indignación empresarial y de autónomos se dispara: son empresarios y autónomos, incluso trabajadores, quienes pagan y costean esta crisis. El Gobierno se desentiende… La banca se convierte en el ángel de la guarda de la economía española y de ella depende nuestro sostenimiento. Es innegable, que, a causa de las torcidas cuentas públicas, España está en trance de insolvencia. De ahí el SOS del Gobierno a Europa exigiendo mutualizar deuda pública o bonos coronavirus. No hay dinero público para pagar el coste de esta crisis. El rescate de la economía española, sin ambages, se masca…  Los despropósitos nos llevan, junto a Italia, a depender de Washington (FMI), Berlín (Angela Merkel), Frankfurt (BCE) y Bruselas (CE). España está al borde del abismo, por culpa de la malísima gestión que se ha hecho y se hace de los dineros públicos… ¡Llevo 10 años clamando en el desierto…! 

Miércoles, 31 de marzo: ¿Habrá fondos europeos? El frenazo en seco impuesto por el Tribunal Constitucional alemán cuestiona los manidos 750.000 millones de euros

Nunca hay que vender la piel del oso antes de cazarlo. Ya lo dijimos en su día. Como aquellos aplausos zalameros en la Moncloa con los que se festejaba la luz verde a los cada vez más utópicos fondos europeos de reconstrucción. El frenazo en seco impuesto por el Tribunal Constitucional alemán a la viabilidad de los fondos para la recuperación cuestiona los manidos 750.000 millones €. Alemania es uno de los países más serios en su política fiscal, respetuoso con la deuda pública y escrupuloso con el superávit, que no déficit. Cerró 2019 con un superávit del 1,9% y una deuda pública del 59,6% sobre su PIB. En Alemania se pone en tela de juicio que la Unión Europea acuda a los mercados financieros a solicitar los 750.000 millones € porque, en resumidas cuentas, cada Estado miembro tendría que asumir su cuota de responsabilidad en el conjunto de ese endeudamiento, del que principalmente se beneficiarían los países periféricos que somos los más díscolos con las finanzas públicas y que no hicimos los deberes cuando tocaba.

Y con ese sentimiento germánico se alinean los “halcones del Norte de Europa”, países cuyas cuentas públicas se saldan con equilibrio, su deuda se mueve en ratios sobre el PIB muy prudentes y que, en varios casos, no necesitan para nada el dinero de los susodichos fondos europeos porque sus márgenes fiscales les hacen gozar de la suficiente maniobrabilidad para enderezar el golpe económico derivado de la pandemia. Hablamos de Países Bajos, Austria, Dinamarca, Suecia, Finlandia, Irlanda, Chequia, Eslovaquia y las repúblicas bálticas, Estonia, Letonia y Lituania, cuya deuda pública en estos tres últimos países, al acabar 2019, era, respectivamente, del 8,4%, 36,9% y 35,9%, sobre su PIB. Veremos cómo acaba la serie peliculera de los fondos, porque hay dos ligas: la del Norte y la del Sur…

Jueves, 1 de abril: Gay de Liébana, tajante ante la falta de vacunas: «La Comisión Europea es el camarote de los Hermanos Marx». Para el profesor, los británicos están dando un ejemplo de cómo actuar sanitariamente a la parsimoniosa, reglamentada y anquilosada Unión Europea

Da la impresión de que los contratos firmados por la Unión Europea con los laboratorios farmacéuticos para el aprovisionamiento de las vacunas, vitales para volvamos a la ansiada normalidad en nuestras semiconfinadas vidas y que la economía se relance, se han inspirado en las geniales obras de Marx, pero no de Karl, sino de los Hermanos. La Comisión Europea se asemeja al camarote de los Hermanos Marx. Muchas palabras, promesas eternas, pero aquí la mayoría seguimos sin vacunarnos. Y expuestos lógicamente al riesgo de contagios. Por Bruselas habrán redactado los contratos para el suministro de vacunas con esos consabidos ceremoniales europeístas de “una noche en la ópera”: “la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte…” para añadir que “la parte contratante de la segunda parte será considerada como la parte contratante de la segunda parte…”. A la postre, las vacunas flotan por algún limbo.

En Reino Unido, los británicos que, con el Brexit tomaron un camino económicamente equivocado, con una caída brutal de su PIB en 2020 (-9,9% según la OCDE) y el tono bajista de su comercio exterior, con los minuciosos trámites aduaneros, están consiguiendo unos grados de vacunación muy aceptables y por las Islas, en ese aspecto, cala, y con razón, que salir del laberíntico marco de la Unión Europea, cortando ataduras burocráticas y de dudosa efectividad, suma más que resta. Al ir por libres, los británicos dan un ejemplo de cómo actuar sanitariamente a la parsimoniosa, reglamentada y anquilosada Unión Europea. Aunque esté por ver qué rumbo toma la economía británica cuando se vaya retomando la ansiada normalidad, con crecimientos pronosticados de su PIB del 5,1% en 2021 y del 4,7% en 2022, ahí están las vacunas.

Viernes, 2 de abril: Alerta sobre el estado de las cuentas públicas en España: «Perturbador».

El endeudamiento bruto del conjunto del Estado al decir adiós a 2020 se concreta en 2.028.737 millones de euros, que equivalen al 180,86% del PIB

El alarmante cariz que van tomando nuestras peliagudas cuentas públicas se confirma con los últimos datos del Banco de España. Ya no se trata de que en 2020 la caída de nuestro PIB fuera, como dicen los chavales, brutal. El déficit público, por más que nos intenten contagiar de un tufo de triunfalismo, constituye un desastre en toda regla. El paro penetra en un terreno resbaladizo. Y la deuda pública, tras los ajustes pertinentes, se salda con 1.345.570 millones de euros en 2020, el 120% del PIB.

Si esos datos son ya de por sí embarazosos, el asunto se complica aún más al constatar a cuánto asciende el montante de los pasivos en circulación de las Administraciones Públicas: 1.990.130 millones de euros, 177,42% del PIB. Esos pasivos en circulación representan la deuda pública bruta, esto es, además de la deuda financiera, también la deuda comercial y otras cuentas a pagar por el conjunto del Estado. La vulnerabilidad que denota ese importe se agrava todavía más si recordamos que en 2007, el año previo a la crisis, los pasivos en circulación de las Administraciones Públicas sumaban 513.038 millones. De entonces acá, el aumento habido es de nada más y nada menos que de 1.477.092 millones de euros.

Con todo, el saldo de la deuda bruta del conjunto del Estado al cierre de 2020 aún tiene que incrementarse en 38.607 millones que es lo que deben las empresas públicas. Así que el endeudamiento bruto del conjunto del Estado al decir adiós a 2020 se concreta en 2.028.737 millones de euros, que equivalen al 180,86% del PIB. Meditemos estos días de Semana Santa acerca del sesgo perturbador de nuestras cuentas públicas.

Fuente: La Mirada Económica, Prof. Gay de Liébana, Cadena COPE

Comentario NP:

El profesor Gay de Liébana da un repaso oportuno a los aspectos económicos de actualidad: 1) Los reajustes trimestrales 2020. 2) Quienes pagan la crisis: empresarios y autónomos. 3) Fondos Europeos: España no inspira confianza en Europa. 4) En cuanto a vacunas: Los británicos nos dan ejemplo de cómo actuar y 5) La alarmante situación de deuda del conjunto del Estado.: 2.028.737 millones de euros, representa un 180,86% del PIB.

 

 

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