Selección Semanal 5 de Octubre – BREXIT: Cuatro problemas que ve la UE al Brexit de Boris

Bruselas y Dublín elevaron ayer el tono de sus críticas a la propuesta lanzada por Downing Street para pactar la salida británica de la UE. La necesidad de aduanas en Irlanda y el poder de veto de Belfast, principales obstáculos.

Las autoridades europeas consideran que la propuesta lanzada por Boris Johnson para implementar un Brexit ordenado el próximo 31 de octubre solo puede salir adelante si es modificada de forma sustancial.

Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, dijo ayer tras una conversación telefónica con Johnson que la UE “se mantiene dispuesta” para alcanzar un pacto, pero “todavía no está convencida” sobre las condiciones sugeridas por Downing Street.

Según Leo Varadkar, primer ministro irlandés, las ideas lanzadas por Johnson “se quedan cortas en varios aspectos” respecto a lo necesario para sellar un acuerdo. Su número dos, Simon Coveney, fue más directo al señalar que “si el plan de Johnson es la propuesta final, habrá un Brexit sin acuerdo”. Tusk dijo estar “totalmente detrás de Irlanda” en este proceso.

El grupo de seguimiento del Brexit en el Parlamento europeo, por su parte, advirtió que las propuestas del Gobierno británico no podrían ser aprobadas si llegan a votación en esa cámara. “Seguimos abiertos a soluciones serias y operativas, pero las propuestas de Reino Unido se quedan cortas y representan un alejamiento significativo respecto a los objetivos y compromisos conjuntos”.

En Londres, Boris Johnson acudió a la Cámara de los Comunes, donde dijo que su plan “es un intento sincero de reconciliar lo aparentemente irreconciliable”.

El principal problema para un Brexit pactado es cómo mantener abierta la frontera entre la República de Irlanda y la provincia británica del Ulster cuando Reino Unido deje el mercado común y la unión aduanera en diciembre de 2021.

El acuerdo negociado por la ex primera ministra Theresa May contemplaba, para evitar la instalación de controles en la isla, la permanencia indefinida de Reino Unido dentro de la unión aduanera. Johnson rechaza esta fórmula, y como alternativa sugiere que Irlanda del Norte siga en el mercado común de mercancías industriales y productos agrícolas y ganaderos, pero dejando la unión aduanera europea como el resto del país.

Pero la UE ve cuatro problemas en las propuestas de Johnson, según los analistas y observadores políticos.

  1. Los controles. El primero es que el plan de Johnson, de ser implementado, requerirá controles aduaneros y de IVA a los flujos de mercancías entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda. Esto se debe a que, tras el Brexit y el periodo transitorio, Londres quiere establecer su propia política comercial y fiscal para la entrada y salida de productos al país. Ante la potencial divergencia en los aranceles y el IVA entre las mercancías británicas y europeas, deberá existir algún control en la isla, algo que Dublín considera inadmisible para no atizar la violencia de los republicanos de Irlanda del norte. Como solución, Johnson propone procedimientos tecnológicos para seguir la trayectoria de los transportistas y algunos controles físicos para hacer inspecciones cuando sean necesarias, pero lejos de la frontera.
  2. Veto de los unionistas. La segunda cuestión peliaguda es que Londres quiere dar al Parlamento norirlandés un derecho de veto sobre todo el mecanismo. En 2021, y luego cada cuatro años, la asamblea de Stormont decidirá si quiere seguir en el mercado común europeo de bienes (lo que garantiza una misma regulación para los productos del Ulster con los de la UE) o vuelve al mercado británico. El Gobierno irlandés teme que esto suponga dar el poder unilateral al probritánico Partido Unionista Irlandés (DUP) para romper la unidad de mercado en la isla cuando se le antoje. Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, ya habló ayer de sus dudas sobre la “gobernanza” de este mecanismo.
  3. Estándares más laxos. En tercer lugar, aunque mencionado de pasada en la propuesta de acuerdo, el Gobierno británico apuesta por tener libertad para ir hacia una fuerte desviación regulatoria respecto de la UE en materias como los estándares de calidad los productos, los criterios medioambientales o los derechos de los trabajadores. Bruselas teme que esto lleve a que Reino Unido sea muy agresivo a la hora de hacer más competitivas a sus empresas frente a las europeas. De cara al futuro, esto dificultaría llegar a un tratado de libre comercio entre las dos partes.
  4. Los plazos. Y el cuarto obstáculo es la falta de tiempo para limar todas las asperezas. Las partes deberían cerrar un acuerdo en la cumbre europea del 17 y 18 de octubre, para que luego pueda ser ratificado en el Parlamento británico antes del 31 de octubre. Hay que tener en cuenta que el tratado pactado por May con la UE fue negociado durante dos años.

Si no se llega a un acuerdo, o éste no es ratificado en Westminster, quedarán dos alternativas: una salida británica de la UE sin acuerdo el próximo 31 de octubre, como amenaza Johnson; o una nueva prórroga para dar más tiempo a negociar.

 

La libra sube por el apoyo euroescéptico al plan

El plan para un pacto del Brexit diseñado por Downing Street no solo ha sido acogido con frialdad en Bruselas. La oposición política en Westminster también fue muy crítica ayer con las cláusulas contenidas en la propuesta. El líder laborista, Jeremy Corbyn, aseguró en un debate en el Parlamento que la oferta del primer ministro Boris Johnson “pone en riesgo los acuerdos de paz en Irlanda y provocará una carrera para reducir los derechos y protecciones de los trabajadores, consumidores y el medio ambiente en Reino Unido”.

Las empresas norirlandesas y la patronal británica también cuestionaron el plan, ya que puede dejar “atrapadas” a las compañías del Ulster entre dos fronteras: una aduanera con la República de Irlanda, y otra regulatoria con el resto de Reino Unido.

La City tampoco ve muchas opciones de que el acuerdo vaya hacia delante. Brian Hilliard, analista de Société Générale, considera “prácticamente imposible” acercar posturas entre Londres y Bruselas en las dos semanas que quedan para la cumbre europea que debería sellar el pacto. A su parecer, lo más probable es que al no haber acuerdo, el Parlamento fuerce una prórroga del Brexit y se vaya a unas elecciones generales anticipadas antes de Navidad.

Pese a las barreras a una solución negociada, sin embargo, la libra subió ayer alrededor de un 0,5% frente al euro y el dólar. Jordan Rochester, analista de Nomura, admite que “hay que rascarse la cabeza para entender esta subida”. En su opinión, “cualquier cosa que pueda retrasar el Brexit, incremente el poder de los parlamentarios, mantenga la idea de un nuevo referéndum sobre la mesa o eleve mínimamente las opciones de un acuerdo, como sucedió ayer, es positiva para la libra”.

Otros traders explican el moderado optimismo con la divisa británica, principalmente, por la aritmética en el Parlamento británico. El Partido Unionista Irlandés (DUP) y el ala euroescéptica del Partido Conservador mostraron su apoyo al plan de Johnson, frente a la hostilidad al tratado negociado por su antecesora Theresa May. Esos respaldos, junto al esperado voto favorable de algunos laboristas pro-Brexit, podría servir para sacar adelante el acuerdo en Westminster al final de octubre.

La condición previa para ello es que el Gobierno británico y la UE sellen antes un pacto. Pese a las actuales diferencias, algunos inversores recuerdan que las cumbres europeas suelen ser escenario de acuerdos de última hora en madrugadas de infarto. La solución, el 18 de octubre.

Fuente: Expansión, 4 de Octubre

Comentarios de NP

BREXIT. Parece que el Gobierno de Boris Johnson admite una prórroga del Brexit, si no logra un acuerdo con las autoridades UE y los gobiernos para una salida ordenada de Reino Unido.

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