Selección Semanal 9 de Noviembre – La receta de Antonio Banderas para ser un líder global

Era la estrella más esperada en un abarrotado Palacio de Ferias y Congresos de Málaga, con más de 1.300 asistentes, y lo primero que se cuestionó fue: “¿Qué hago yo aquí?, por qué me invitan a hablar en foros sobre temas dispares. Me pregunto sobre esta anomalía porque no me considero orador ni escritor. Yo soy actor”. Con esta disculpa arrancó Antonio Banderas su intervención en el XVIII Congreso Directivos CEDE, celebrado este miércoles en su tierra natal, ciudad a la que ha regresado y en la que está ensayando, día y noche, el musical A Chorus Line, que estrenará este fin de semana con motivo de la apertura del teatro de su propiedad, Soho CaixaBank. Precisamente, la obra, que se estrenó en 1975 en Broadway y que permaneció durante 15 años seguidos en cartelera, habla sobre los sueños, el trabajo, el sacrificio y la esperanza de un grupo de bailarines.

Sobre estas ideas y sobre el liderazgo como concepto universal ahondó Banderas, de 59 años, con una puesta en escena sobria y un discurso cargado de emociones. Porque en su opinión, el liderazgo no es otra cosa que pensar en grande, en pasar a la acción, aunque en ocasiones todo esto pueda ser contradictorio, ya que hay “líderes que han llevado a millones de personas a la tragedia, y han sido adorados, sin evitar su carácter nocivo”. Pero el gran reto es cómo “distinguir a los buenos líderes de los malos”. Tarea ardua, por otra parte. Y enumeró, en un guiño cervantino, a esa mezcla de riesgo enfermizo, de insensatez y locura, que ha llevado a muchas personas a vivir un momento de sus vidas que no olvidarán cuando se agarraron a un sueño”. Y esto conlleva momentos agridulces en los que se está solo, y esa soledad es un puente que conduce a recorrer el camino que lleva a liderarse a uno mismo.

Pero además, señaló el intérprete de Dolor y gloria, la película de Pedro Almodóvar nominada a los próximos Oscar, que el liderazgo es un concepto complejo que no atañe solo a personas sino también a grupos y ciudades. Y aludiendo a este sentido de colectividad, señaló que el auténtico “o buen empresario es el que se siente rico, pero no por la cantidad de dinero que acumula sino por la cantidad de familias a las que ofrece la posibilidad de una vida digna”. En este sentido, recordó una reunión reciente que mantuvo con empresarios malagueños en la que le impresionó el orgullo con el que hablaban de sus empresas, y no de los términos económicos: “La fuente de riqueza la miraban en el número de personas y no en euros”. Por ello, reivindicó el liderazgo cosechado con constancia, con los codos en la mesa, con sacrificio y búsqueda de la excelencia, ese que ahora se siente amenazado por esos líderes que optan por la vía rápida alentados por las redes sociales. “Y esto afecta también a empresarios y políticos, porque las redes sociales están llenas de este tipo de líderes, de influencers con falta de visión”.

Un líder debe ser ejemplar, coherente con sus ideas, y eso no significa ser ningún héroe, sino intentar hace lo que se desea hacer, o al menos intentarlo. Es la pauta que ha intentado seguir el actor a lo largo de una carrera que le ha llevado a triunfar en Hollywood, y que cree que un líder moderno no es quien trata de imponer un criterio, una ideología, no es alguien con carisma, no es un héroe o un iluminado que lucha contra molinos de viento, es un ser con la capacidad, simple y compleja a la vez, para hacer que aquellos que le rodean saquen lo mejor de sí mismos”.

Fuente: Cinco Días, 7 Noviembre

Comentario NP:

Bajo el lema Anticipando tendencias, construyendo futuro, la citada convención, organizada por la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos, que preside Isidro Fainé, a su vez, presidente de la Fundación Bancaria La Caixa, aborda de la mano de expertos los desafíos que constituyen los principales motores de cambio económico y social

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