Selección Semanal 9 de Noviembre – LOS EMPRESARIOS TEMEN QUE LA VIOLENCIA ARRUINE A CATALUÑA

Los principales empresarios catalanes temen que la violencia desatada por el procés arruine décadas de esfuerzo de toda una sociedad para situarse en la vanguardia. Las principales patronales critican abiertamente la dinámica que impulsa el separatismo encabezado por el Govern y el president Torra, mientras la empresa local y clientelar se pliega al mensaje nacionalista por intereses cortoplacistas y miedo al fundamentalismo que se está apoderando de las calles de Cataluña.

Los empresarios catalanes se mueven entre la esperanza, el desasosiego y el activismo. Esperanza en que la violencia desatada en Cataluña tras la sentencia del procés, e impulsada desde el propio Govern de la Generalitat, empiece a remitir en algún momento y se abra algún cauce para recuperar una cierta normalidad. Desasosiego porque el soberanismo, con Carles Puigdemont desde Bélgica y Quim Torra desde la Generalitat, ha iniciado un camino de no retorno que conduce hacia el precipicio y el suicidio colectivo de Cataluña. En el entorno de Torra no se atisba ningún gesto. Y hay también un pequeño empresariado, bastante numeroso, local y en buena medida clientelar que, por convicción o por temor a discrepar, se ha sumado a la causa política del independentismo.

Salvo algunas excepciones, la gran empresa catalana no aprueba la deriva que ha tomado el nacionalismo. Hay claros intereses en ello. Cataluña tiene alrededor de 18.000 empresas exportadoras que venden unos 65.000 millones en mercados exteriores. Y de esos, más de 40.000 millones en la Unión Europea. La independencia de España provocaría la pérdida del mercado europeo, lo que obligaría a muchas empresas, fundamentalmente las más grandes, a deslocalizarse para no quedar fuera de juego. Ya no se trataría sólo de traslado de sedes sino de centros productivos, con lo que eso supone en términos de empleo. Pero es que, además, el principal mercado de las empresas catalanas es el resto de España, donde venden alrededor de otros 40.000 millones de euros. Una vez más, una gran parte del tejido industrial y de servicios de Cataluña quedaría seriamente dañado y sin capacidad de respuesta. En ambos casos, la deriva independentista tiene un coste social para Cataluña de gran magnitud.

De ahí que las grandes patronales como CEOE, el Instituto de la Empresa Familiar, Fomento del Trabajo o Empresaris de Catalunya hayan sido tan críticos con la deriva independentista y el desafío del procés. Aunque en ocasiones se han dado situaciones paradójicas que sólo se explican por el clima de presión que la Generalitat ha implantado sobre el discrepante. La imagen se pudo ver hace sólo unos días en la asamblea de la patronal Cecot, donde gran parte de los mil asistentes gritaron libertad puestos en pie y en presencia del president Torra durante varios minutos, en clara referencia a los políticos ya condenados por el Supremo. Bien es cierto que buena parte de las empresas asociadas a Cecot tienen un perfil muy local y están situadas en zonas donde el separatismo se ha hecho con la calle, lo que las deja muy expuestas.

Otro buen número de empresas forma parte de la red clientelar que el nacionalismo ha ido creando en Cataluña. A pesar de todo, menos de la mitad de las empresas asociadas a Cecot secundaron la huelga general de la pasada semana.

Los líderes independentistas son conscientes de que a través de los medios de comunicación y del sistema educativo han conseguido adoctrinar y movilizar a una buena parte de la sociedad, pero que aún no cuentan con el apoyo de otro importante grupo de la sociedad civil representado en los empresarios. La fuga de empresas de Cataluña -más de 5.000 empresas han trasladado su sede- ante la fallida declaración de independencia fue un fallo estratégico de los impulsores del procés y sus instrumentos, la ANC y Omniúm Cultural, que ahora intentan corregir.

La toma de control de la Cámara de Barcelona es una clara expresión de este movimiento. Con sólo el 3% del censo, los nacionalistas con Joan Canadell a la cabeza y con la ayuda de la ANC, se han hecho con el control de la Cámara, gracias al apoyo de la Generalitat, que permitió el voto electrónico para dilucidar los nuevos órganos de gobierno. Por esta razón buena parte del empresariado catalán valora positivamente el anuncio de Sánchez de un decreto para combatir la república digital catalana.

La movilización digital de los independentistas, unido a la escasa participación de la mayor parte de las empresas, que tampoco querían significarse ante los separatistas, fue lo que hizo posible la llegada de Joan Canadell a la Cámara. Canadell es definido por algunos empresarios catalanes como un político disfrazado de empresario. Con poco más de media docena de gasolineras en régimen de autoservicio no tiene mucho que perder y no parece el líder adecuado para representar a los emprendedores catalanes. Lo demuestra el hecho palpable de que todas sus declaraciones al frente del organismo económico son de orientación puramente política y para nada alineada con intereses económicos de la sociedad catalana. Muchos consideran que, por el contrario, Canadell es uno de los tapados que tarde o temprano aparecerá en la primera línea política, porque es ahí donde se sitúa su principal expectativa de futuro.

El mantra del diálogo

Muchos empresarios catalanes, contrarios en privado a la deriva separatista que impulsa la Generalitat, han optado sin embargo por mantener un discurso más moderado, parapetándose detrás del mantra del “diálogo”, una calle sin salida dada la vehemencia con la que el nacionalismo ha emprendido el camino de no retorno.

La mayor parte suscribe en silencio las propuestas de Fomento del Trabajo y del Círculo de Economía, pero evitan cualquier posicionamiento público, al tiempo que consideran que la solución al problema que tiene ahora Cataluña tiene que articularse dentro de Cataluña y no como pretende Torra de una negociación de Cataluña con España. Es entre este empresariado, que apuesta peligrosamente por mantener una cierta equidistancia, donde está intentando colocarse Miquel Iceta, con un PSC que quiere recuperar protagonismo con un discurso de centralidad. La esperanza de este empresariado pasa porque Torra y el independentismo más radical sea desplazado en unas nuevas elecciones y todo vuelva a la posición de partida. No parece que con el nacionalismo enfrente vaya a servir para algo.

Mientras todo esto ocurre Cataluña sigue desangrándose en una dinámica que, de no frenarse pronto, frustrará los esfuerzos de varias generaciones de catalanes por situar a aquel territorio al frente de España.

Francisco Riberas, presidente del Instituto de la Empresa Familiar

“Es preciso recuperar la normalidad lo antes posible [en Cataluña] ya que es muy peligroso proyectar esta imagen [de violencia en las calles] ante los clientes e inversores internacionales. Ante la difícil situación de Cataluña es necesario mostrar la solidaridad de todos los empresarios con quienes trabajan allí, y con los propios ciudadanos que intentan continuar en Cataluña con su trabajo cotidiano, a pesar de las protestas en las calles. Ante la crisis de la comunidad autónoma, y las dificultades por las que atraviesa la economía española, por las circunstancias internacionales, es imprescindible un Gobierno estable, que tome decisiones sin dilación”.

Antonio Garamendi, presidente de la patronal CEOE

“Los disturbios en Cataluña hacen que la confianza se contraiga y que la inversión se destine a otras zonas en las que haya más estabilidad. Es una equivocación profunda que dirigentes sociales, [como la presidenta de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Elisenda Paluzie], respalden la violencia para extender la crisis de Cataluña por el mundo. Transmitir eso sirve para tirarse piedras contra su propio tejado. Si esa es la imagen que se quiere dar de la propia tierra, los inversores no van a aparecer y los fondos internacionales no van a confiar. La estabilidad y la moderación son las que generan confianza. CEOE siempre estará con la Constitución, el Estado de Derecho y con la Corona”.

José Luis Bonet, presidente de la Cámara de Comercio de España

“El proceso soberanista ha causado y sigue causando un daño evidente a la economía y las empresas catalanas. 5.000 de ellas se han visto obligadas a trasladar su sede social fuera de Cataluña, ante la inseguridad jurídica provocada por los acontecimientos acaecidos desde septiembre de 2017 [con la declaración ilegal de independencia]. España es una de las democracias más avanzadas del mundo, en la que cualquiera puede defender sus postulados, incluida la independencia. Ahora se abre una nueva etapa, en la que toca trabajar para recuperar la concordia, la convivencia y superar la fractura creada en la sociedad catalana, y entre los catalanes y el resto de España”.

John de Zulueta, presidente del Círculo de Empresarios

“El diálogo es necesario siempre, pero se tiene que desarrollar en un clima de respeto a la ley, de respeto a la Constitución. Hay que insistir siempre en este importantísimo detalle. Es evidente que con violencia no puede haber ningún tipo de diálogo ni negociación. Toda llamada a desterrarla violencia está en la buena dirección. Pero cualquier diálogo o negociación deben desarrollarse siempre en el marco de respeto a la Ley que es la que garantiza la Democracia y el propio Estatuto de Autonomía de Cataluña. Por eso, lo que hay que pedir a los líderes independentistas, con Torra a la cabeza, es que renuncien a continuar con el proceso, que renuncien a imponer sus criterios por la fuerza”.

Jaime Malet, presidente de la Cámara de EEUU en España

Los disturbios tras la sentencia del ‘procés’ son “un desastre” para la inversión y el turismo en Cataluña y la economía en su conjunto, ha subrayado Jaime Malet, presidente de la Amcham. Son “muy preocupantes”, “no provienen de una espontaneidad”, sino que se enmarcan dentro de “un plan […] equivocado como ya pasó en 2017”. Malet ha señalado la “irresponsabilidad enorme” de los políticos catalanes por haber fomentado la “huida hacia ninguna parte” y haber labrado de forma “muy directa y poco disimulada” la ruptura con el Estado español. El independentismo “siempre busca el victimismo, sin ningún pensamiento hacia el mal que hace a la convivencia, el bienestar, la inversión y los trabajadores”.

Carlos Rivadulla, presidente de Empresaris de Catalunya

Empresaris de Catalunya rechaza frontalmente las pretensiones del Govern de Quim Torra, puesto que “no hace más que fastidiar” a las empresas. Su presidente, Carlos Rivadulla, lamenta que después de la sentencia del Supremo, los partidos secesionistas sigan afirmando que “lo volverían a hacer”, algo que llevará a las compañías catalanas a una “muerte lenta” y un “descenso paulatino” de su actividad. “En Cataluña, cada vez más ves a gente que en Madrid encuentra un lugar tranquilo y normal y se van”, afirma Rivadulla, quien pide al Gobierno que surja de las elecciones del 10-N que actúe de manera “contundente”, porque “no se pueden hacer más cesiones, ni más servicios ni favores”.

Josep Sánchez Llibre, presidente de Fomento del Trabajo

Fomento del Trabajo es una de las organizaciones que más claramente han condenado los altercados de los últimos días en Barcelona y han exigido al presidente de la Generalitat, Quim Torra, que condene la violencia. En paralelo, la organización presidida por Josep Sánchez Llibre ha trabajado para crear escenarios de diálogo con dos manifiestos. El primero, firmado junto a Pimec, CCOO y UGT al poco de conocerse la sentencia, pedía “restablecer los espacios de convivencia y de diálogo y de legalidad” una vez agotada la vida judicial. El segundo, que agrupó a todas las sensibilidades empresariales catalanas, pidió a Gobierno y Generalitat que “asuman sus responsabilidades y dialoguen”.

Javier Faus, presidente del Círculo de Economía

El Círculo de Economía, centro de estudios barcelonés que aglutina a empresarios, directivos y académicos, hizo un emplazamiento al diálogo tras la sentencia del Tribunal Supremo. Sin embargo, consideró que los altercados callejeros que se están produciendo desde entonces imposibilitan cualquier tipo de negociación. Señaló que a través de la violencia “es imposible que crezca nada” e hizo un llamamiento a la responsabilidad porque está en juego “el futuro de una generación”. Para la entidad que preside Javier Faus, Cataluña sufre “una crisis que tiene una raíz política indiscutible”. Se opone a decisiones “rupturistas y unilaterales”, pero reclama una reforma territorial y de la financiación.

Josep González, presidente de Pimec

Pimec ha mantenido una unidad de acción con Fomento del Trabajo en las semanas posteriores a la publicación de la sentencia con el impulso de los dos manifiestos conjuntos, pero sin dejar de marcar perfil propio. La organización presidida por Josep González consideró el fallo del Tribunal Supremo como “desproporcionado” y señaló que no serviría para solucionar el conflicto político. En este sentido, pidió al Gobierno y a la Generalitat “una solución basada en el diálogo para garantizar el funcionamiento de las instituciones”. Sobre las movilizaciones, la patronal entendió la reacción de la sociedad, siempre y cuando “no se perjudique la actividad económica y empresarial”.

Joan Canadell, presidente de la Cámara de Barcelona

La Cámara de Comercio de Barcelona, liderada por el independentista Joan Canadell, ha rechazado la sentencia del proco. “Lamentamos que la sentencia no sea absolutoria, y pedimos la libertad de los presos políticos y el retorno de los exiliados; hasta que esto no sea así, consideramos que no estamos en un país democrático normal”, afirmó Canadell al conocerse el fallo. Sobre los altercados, el socio de Petrolis Independents tardó en condenar los altercados y responsabilizó al Gobierno de Pedro Sánchez de ellos. “Insisto: la culpa de que pueda volver a haber episodios de este tipo, bajo nuestro punto de vista, es que el Estado español no se sienta a negociar”, señaló el socio de Petrolis Independents.

 

Fuente: Expansión- Cataluña, 4 Noviembre

 

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