Selección Semanal 9 de Noviembre – Silicon Valley tiene un problema de gobernanza

RICHARD WATERS / FINANCIAL TIMES

Facebook y Google están desarrollando sus propios imperios supranacionales, aunque la autoridad sigue estando en manos de unos pocos. ¿Es posible controlar su ambición?

Silicon Valley tiene un problema de gobierno. No se trata sólo de la actitud de superioridad que ha surgido en algunos sectores. WeWork no forma parte del clan de las grandes – y ni siquiera puede considerarse una tecnológica- pero su fundador logró transmitir el mensaje de que las compañías tecnológicas tienen derecho al autocontrol, un aspecto por el que se las ha criticado duramente.

Sin duda hay un problema de gobierno más arraigado que parte de la forma en la que los nuevos servicios y productos se controlan y gestionan. Aunque a la industria tecnológica le gusta enorgullecerse de su innovación, la innovación en el gobierno parece brillar por su ausencia.

Esto se ha convertido en un asunto fundamental que algunos de los principales actores del sector tienen que resolver si quieren cosechar los frutos de su creatividad. Como con muchos otros aspectos de la industria en estos días, han tenido que ser las carencias de Facebook las que traigan el asunto a un primer plano.

EL PAÍS MÁS POBLADO

La red social a menudo habla de sí misma como un país, al comparar el número de usuarios que tiene con la población de una nación. Según esta referencia, en 2015 se convirtió durante un tiempo en el país más poblado del mundo. La pregunta es cómo gobernar ese país. El tribunal supremo que Facebook está creando para que actúe como árbitro final en su red es un ejemplo de la nueva forma de gobierno supranacional que intenta construir.

Creada por personas sin ninguna conexión a la red social, éste es un intento de demostrar que Facebook se inclina ante un poder superior. Pero incluso si el cumplimiento de las reglas deja de depender de Facebook, no hay dudas sobre quién establece esas reglas: el propio Facebook. Mark Zuckerberg ofreció la semana pasada una demostración gráfica, haciendo un despliegue de su idea de libertad de expresión en una conferencia en la Universidad de Georgetown.

A reguladores y políticos les preocupa que Libra opere al margen del sistema financiero

Esa declaración pareció ser una respuesta a la reacción en contra provocada por su anterior decisión de liberalizar la propaganda política en la red que desprotegía a los usuarios de Facebook frente a las falsedades que circulaban.

Si el país virtual de Facebook necesita un tribunal supremo, también necesita una moneda. Esta semana el fundador acudió a Washington para intentar convencer a los legisladores de que no prohibieran de forma preventiva su criptomoneda Libra. Como con la idea del tribunal supremo, Facebook está intentando poner el control de Libra fuera de sus propios muros, en este caso en manos de una asociación en la que no tiene derechos especiales.

También es positivo que las autoridades de cada país puedan someter los monederos digitales y otras aplicaciones de Libra a sus normas nacionales, como las que rigen la privacidad y la lucha contra el blanqueo de dinero. No obstante, la red Libra subyacente seguiría operando fuera del sistema financiero tradicional.

A los reguladores y políticos les preocupa que esto pueda afectar a la estabilidad de sus sistemas financieros o a sus políticas monetarias. Y la alianza de instituciones financieras privadas elegida por Facebook, que podrá designar a sus futuros miembros, puede que no sea el mejor modelo para supervisar una moneda potencialmente poderosa.

A diferencia de los esfuerzos de Facebook para crear nuevas formas de gobierno corporativo internacional, Google quiere mantener el control interno.

INTELIGENCIA ARTIFICIAL

En cuanto a la inteligencia artificial, Sundar Pichai envió un mensaje simple a los gobiernos: No nos toquen. Aunque algunos ejecutivos como el presidente de Microsoft Brad Smith han pedido que haya una regulación -por ejemplo, para los sistemas de reconocimiento facial-, Pichai declaró al Financial Times que es mejor dejar tranquilo al sector.

La misma actitud favorable al autocontrol se ha puesto de manifiesto esta semana con el anuncio de Google de que ha conseguido construir el ordenador cuántico más avanzado del mundo. Si la compañía mantiene su liderazgo en investigación en este campo, dentro de diez años podría controlar sistemas informáticos mucho mayores que los de cualquier gobierno. Hay una reticencia natural a obstaculizar a los investigadores con reglas prematuras, pero el rápido avance de la ciencia y el enorme poder que podría tener implican que hay que actuar con más urgencia.

Al otorgar derechos especiales de voto a sus fundadores, el control de Google y Facebook está ahora en manos de unas pocas personas. A medida que sus avances tengan un mayor impacto en amplios sectores de la sociedad y en la economía, es probable que este control sea objeto de un creciente debate. En última instancia, la forma en que lo gestionen podría determinar cuánta libertad tienen para operar.

Fuente: Expansión-Financial Times, 5 Noviembre

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