Cumbre Empresarial CEOE – EL COMERCIO RECLAMA LIBERTAD DE HORARIOS PARA COMPENSAR LOS TRES MESES DE CIERRE

  • Salvar empresas para salvar empleos

Es la fórmula que los representantes del sector del comercio repitieron ayer en la cumbre empresarial organizada por la patronal CEOE. Los participantes coincidieron en la necesidad de una mayor colaboración público-privada y en su rechazo a subidas de impuestos y a otras propuestas políticas que podrían convertir la economía en «un infierno fiscal y legislativo». 

También reclamaron acuerdos que permitan a las tiendas abrir más días para mitigar la brutal caída de facturación que esperan este año.

El presidente de la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (Anged), Alfonso Merry del Val, pidió «un gran compromiso nacional para impulsar y recobrar el optimismo y la confianza, el consumo de los hogares y la seguridad del turismo». «Somos conscientes de que el empleo es un factor decisivo para recuperar el consumo. No podemos convertir nuestra economía en un infierno fiscal y legislativo», añadió. Merry del Val opinó que, frente a la situación «crítica» del sector, el Gobierno carece de un plan «concreto y claro», lo que mermará la confianza de los consumidores y la seguridad jurídica. «Según el último informe de la OCDE, durante el estado de alarma y la desescalada, el comercio ha restado 9,5 puntos al PIB. En el mejor de los escenarios, este año el comercio perderá unos 30.000 millones de facturación», explicó.

Ante esa situación, el presidente de la patronal sectorial, que agrupa a gigantes como El Corte Inglés, Carrefour o Ikea, insistió en la necesidad de abrir domingos y festivos. Si a los cierres habituales se suman los 91 días sin actividad por el coronavirus, las tiendas van a tener este ejercicio la persiana bajada uno de cada tres días. «Tenemos que tomar medidas excepcionales para recuperar, aunque sea en parte, esta pérdida ingente de actividad y empleo que repercute directamente en nuestra industria», demandó Merry del Val. Y rechazó, sin hacer una alusión directa, la derogación de la reforma laboral: «No es momento de contrarreformas».

También el presidente de la Asociación de Cadenas Españolas de Supermercados (ACES), Aurelio del Pino, pidió «avanzar en la liberalización de horarios comerciales y eliminar cargas en la apertura de nuevos establecimientos». El directivo reclamó un convenio sectorial estatal para el sector.

«Muchas empresas no saldrán adelante después de esta crisis, pero lo importante es canalizar todos los mecanismos para que el máximo posible puedan subsistir», prevé Marc Puig, presidente ejecutivo del grupo perfumero Puig. 

En la apertura de la jornada, después de que el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, recordara la importancia del comercio en la economía -13% del PIB y 17% del empleo-, Puig fue el primero en plantear sus demandas. Rescató la propuesta del Instituto de Empresa Familiar, organización que preside, para pedir que el Ejecutivo imite a otros países europeos y nombre «un ministro con poderes que se rodee de los mejores, que incluya al tejido empresarial y que sea el que diseñe un plan de salida de la crisis». Puig aseguró que «ningún Gobierno estaba preparado» y recordó a la oposición que «la sociedad demanda a sus políticos que remen en la misma dirección». Y al conjunto de los ciudadanos les planteó que «por muchos recursos que lleguen de Europa o por mucho que se suban los impuestos», no se podrá mantener el Estado de bienestar si no se contiene la destrucción de empresas.

Pedro Campo, presidente de la Confederación Española de Comercio (CEC), reclamó nuevos ERTE en función de cómo evolucione la desescalada y que se facilite la realización de test rápidos masivos a los empleados. Antonio Garrigues Walker, presidente de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas), subrayó que la venta al exterior, sobre todo a los mercados asiáticos «es muy baja en comparación con otros países europeos». También solicitó una mayor colaboración gubernamental para revertir esta circunstancia. «La relación de la política con la economía tiene que ser mucho más fuerte», concluyó.

Fuente: El País, 23 de Junio 2020