ACUERDO FISCAL GLOBAL E INTERNACIONAL POR EL G7

Nos ha parecido de máximo interés este acuerdo fiscal inicial del G-7 que, acordado el pasado 5 de junio, será el punto de partida, para una reforma global que permita armonizar y equilibrar la injusta situación económica actual.

Hemos seleccionado varios artículos, el primero publicado por Expansión, con fecha 7 de junio y procedente de Financial Times.

El segundo publicado por el diario El País, con fecha 5 de junio 2021

Añadimos otros dos publicados por El Economista, de fecha reciente.

Finalmente, Manuel del Pozo le dedica un buen ejemplo en Expansión hoy 9 junio.

Algunas conclusiones:

  1. El acuerdo del G-7 como punto de partida, nos muestra que la cooperación internacional se ha reanudado, tras la entrada de Joe Biden, dado que su predecesor Donald Trump había roto este tipo de actuaciones.
  2. Entre los objetivos está gravar a las empresas en proporción a los beneficios y tratar de que compitan en igualdad de condiciones, evitando la discriminación actual (dumping fiscal).
  3. El importante gasto público ocasionado por el Covid-19 obliga, a todos los países, a tratar de encontrar equilibrio financiero en este importante asunto.
  4. Se estima por la OCDE que existe una elusión fiscal del orden de los 200.000 millones de dólares, aunque se actúe dentro de la aparente legalidad, consecuencia del dumping fiscal existente.
  5. Se pretende captar entre 50.000 y 80.000 millones US$, según OCDE. La armonización fiscal, para que sea efectiva, debería aplicarse país por país, según Gabriel Zucman (Univ. Berkeley).
  6. Las compañías deben pagar los impuestos adecuados en el país adecuado, según Rishi Sunak (Hacienda UK).
  7. Janet Yellen (Secretaria Tesoro US): Propone un impuesto mínimo global de al menos el 15% y celebró el “renacimiento del multilateralismo”.
  8. El próximo paso tendrá lugar en el G-20 que se celebrará en Venecia a principios de julio.
  9. Países como España, Alemania, Francia e Italia han dado respaldo a un Impuesto de Sociedades mínimo. El establecimiento de una tasa mínima global del 15% es un hecho histórico.
  10. Se ha terminado así con la práctica de las grandes empresas multinacionales de eludir el pago de impuestos a través de imaginativas artimañas legales

 

www.noticiasprofesionales.com

Oscar Fdez de Pinedo

Detallamos las noticias:

EL ACUERDO FISCAL DEL G-7 ES EL PUNTO DE PARTIDA DE UNA REFORMA GLOBAL – Expansión y Financial Times

Los ministros de Finanzas del G-7 posan para la foto de familia. 

Los ministros dejaron muchos aspectos por decidir todavía, que tendrán que ser acordados en el G-20 y por los 139 países implicados en las conversaciones en la OCDE.

El acuerdo fiscal alcanzado por las naciones más desarrolladas del mundo este fin de semana es la primera prueba sustancial de que la cooperación internacional se ha reanudado desde que el presidente Joe Biden sentó de nuevo a Estados Unidos (EEUU) en la mesa de negociación. Pero aún queda un largo camino por delante hasta que pueda implementarse.

“Esto es un punto de partida”, declaró el ministro de Finanzas francés Bruno Le Maire, prometiendo que “en los próximos meses lucharemos para garantizar que este tipo fiscal mínimo de sociedades sea lo más alto posible”.

El acuerdo pretende cubrir los vacíos legales explotados por las multinacionales para reducir sus facturas fiscales, garantizando que paguen más en las naciones donde operan.

Los ministros del G-7 respaldaron un tipo mínimo global de al menos el 15%, y acordaron que los países deberían tener derecho a gravar una proporción determinada de los beneficios obtenidos por las multinacionales más grandes y rentables en las localizaciones donde se generan.

Sin embargo, dejaron mucho por decidir todavía en las negociaciones globales que mantienen 139 países en la OCDE en París. El primer obstáculo que afronta el acuerdo del G-7 es el de obtener el respaldo del G-20, que se reunirá en Venecia el mes que viene.

La OCDE calcula que las propuestas podrían generar entre 50.000 y 80.000 millones de dólares (41.100 y 65.750 millones de euros) anuales de ingresos fiscales adicionales, pero la suma real variará considerablemente dependiendo de los detalles técnicos del acuerdo global eventual.

Hay dos factores que tendrán un impacto especial: el mínimo en el que se fije el tipo y si los países que implementen el mínimo pueden aplicarlo sobre los ingresos generados en los países que no lo hacen. La magnitud del impacto se ve especialmente influida por este último punto, conocido como “armonización de jurisdicciones”.

Gabriel Zucman, un economista de la Universidad de California, en Berkeley, conocido por su trabajo sobre los paraísos fiscales, indicó que el tipo mínimo “reduce los incentivos para que las multinacionales contabilicen los beneficios en paraísos fiscales”, pero añadió que para que el impuesto mínimo tuviera efecto, “es esencial que se aplique país por país”, ya que de lo contrario las compañías podrían utilizar los paraísos fiscales para compensar los tipos que superen el 15% en otras regiones.

Los ministros y las autoridades que participaron en las negociaciones del G-7 se esforzaron por enfatizar que su acuerdo no implicaba que el mundo hubiese acordado realizar cambios en la fiscalidad internacional, y tampoco que el plan finalmente tuviese éxito. En su lugar, lo promocionaron como un ambicioso intento de dar un impulso a las conversaciones globales.

Es algo que reconocieron otros países. El ministro de Finanzas irlandés Paschal Donohoe se unió a los ministros del G-7 en Londres, aunque ha defendido el tipo impositivo del 12,5% de su país.

Las conversaciones tienen que reconciliar las prioridades opuestas de los países en relación a dos elementos, conocidos como “pilares”.

El primero, más importante para Reino Unido, Francia e Italia, trata de garantizar que las mayores compañías del mundo -en especial los gigantes digitales estadounidenses Facebook, Google y Apple- paguen más impuestos en sus países, aunque su presencia física en ellos sea pequeña.

Rishi Sunak, el ministro de Hacienda británico señaló que el acuerdo del G-7 garantizaba que “las compañías adecuadas paguen los impuestos adecuados y en el lugar adecuado”, haciendo referencia al primer pilar.

En cambio, la secretaria del Tesoro estadounidense Janet Yellen no mencionó este aspecto y se centró en el segundo pilar: un impuesto mínimo global de “al menos el 15%”. Esto generaría más ingresos para el Gobierno federal en Washington.

El primero requiere un acuerdo global y una legislación en EEUU que debe aprobar el Congreso, mientras que el segundo -que la OCDE calcula que será el que genere más ingresos adicionales- puede implementarse de forma unilateral, pero funcionaría mejor si se sumasen muchos países.

El primer pilar afronta una firme oposición en Washington. Francia, Italia y Reino Unido se niegan a abolir sus propios impuestos digitales hasta que EEUU haya aprobado esa legislación. La ministra de Finanzas canadiense Chrystia Freeland explicó tras anunciarse el acuerdo que su país pretendía seguir adelante con la introducción también de una tasa digital.

Más allá de estas cuestiones de principio, sigue habiendo muchas preguntas técnicas por responder que podrían tener una importante influencia en los efectos prácticos de un acuerdo eventual -incluyendo qué compañías se verían afectadas, y cómo definir la base impositiva-.

A la pregunta de cómo vendería el acuerdo a los legisladores estadounidenses, Yellen explicó que “ofrecería certidumbre a las corporaciones de EEUU y a nivel global sobre el entorno en el que operarán, y de que el entorno ha sido muy inestable”.

Y celebró el “renacimiento del multilateralismo”.

En privado, algunos ministros aseguraron que la razón de la urgencia para cerrar un acuerdo en el G-7 era demostrar que los países ricos seguían importando, tratando de avisar al mundo de que el siglo XXI no iba a estar dominado por las reglas fijadas por China.

© The Financial Times Limited [2021]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribución, copia o modificación. EXPANSIÓN es el único responsable de esta traducción y Financial Times Limited no se hace responsable de la exactitud o la calidad de la misma.

Fuente: Chris Giles y Delphine Strauss, Financial Times y Expansión, 7 de junio 2021

Link: El acuerdo fiscal del G-7 es el ‘punto de partida’ de una reforma global | Economía (expansion.com)

LAS CLAVES DE LAS NEGOCIACIONES PARA GRAVAR A LAS MULTINACIONALES

El acuerdo alcanzado en el G-7 supone un hito y allana el terreno para la reunión del G-20 en julio

La secretaria del Tesoro de EE UU, Janet Yellen, atiende a los medios tras la reunión de este sábado del G7. POOL / REUTERS

La secretaria del Tesoro de EE UU, Janet Yellen, atiende a los medios tras la reunión de este sábado del G7.

“Un acuerdo histórico”. El ministro de Finanzas del Reino Unido, Rishi Sunak, anunciaba así el consenso alcanzado este sábado en Londres en el seno del G-7 sobre la reforma de las reglas fiscales internacionales. Las siete naciones más desarrolladas del mundo han logrado un acuerdo para impulsar un impuesto mínimo de sociedades de “al menos el 15%” y una fórmula para que las multinacionales paguen impuestos ahí donde generan sus beneficios. Este hito no es el definitivo: todavía quedan varias reuniones clave este año para que se adopte una posición común a mayor escala. Pero es un primer paso que fija una postura contundente para frenar la elusión fiscal de las grandes corporaciones, que según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) resta cada año unos 200.000 millones a las arcas públicas de los Estados.

El G-7 no tiene un papel formal en el proceso sobre la reforma del sistema fiscal a nivel global, liderado por la OCDE y el G-20. Este último se reunirá a principios de julio en Venecia en la cita que se considera clave para dar el empujón definitivo un nuevo orden tributario internacional. Lo que es cierto es que las naciones que conforman el G-7 ―EE UU, Canadá, Japón, Alemania, Francia, Italia y el Reino Unido― suponen un bloque poderoso con un peso específico relevante y capacidad para presionar a los demás Estados. Tras el acuerdo de este fin de semana entre los ministros de Finanzas del G-7, la semana que viene se reunirán los jefes de Estado y de Gobierno de los Siete.

Esta semana también se han producido avances paralelos en Bruselas. La UE ha dado luz verde a la directiva que obliga a las multinacionales a desglosar los beneficios y los impuestos que pagan país por país, paraísos fiscales incluidos. También ha inaugurado un organismo independiente sobre fiscalidad (EU Tax Observatory), para que formule propuestas concretas sobre el sistema tributario comunitario, una de las políticas del bloque que hasta el momento ha esquivado la armonización que se ha impuesto en otras áreas.

MÁS INFORMACIÓN

El Consejo Europeo, que representa a los 27, se reunirá a finales de junio, pero el orden del día no prevé debates sobre la imposición fiscal de las multinacionales. El comisario europeo de Economía, Paolo Gentiloni, ha aplaudido sin embargo el acuerdo alcanzado en el G-7 y ha remarcado que Bruselas desempeñará un papel activo de cara a la reunión del G-20. “La Comisión contribuirá activamente a estos debates multilaterales en curso para garantizar que logremos un acuerdo ambicioso en julio”, ha señalado. Aunque Bruselas no tenga marcada ninguna fecha oficial para tratar el tema, en las reuniones de ministros como el Ecofin se suele dar cuenta de lo que se debate en los foros internacionales, y la idea es que la UE vaya acatando las conclusiones del G-20 y la OCDE.

La acción de la UE siempre se ha visto limitada por tener entre sus socios a países de tributación laxa, como Irlanda o los Países Bajos, que se han convertido en la puerta trasera de las multinacionales para desviar beneficios a paraísos fiscales. Ahora, una crisis económica sin precedentes y el giro radical de Estados Unidos ―Joe Biden ha propuesto un impuesto mínimo del 15% y un sistema para que las 100 mayores multinacionales paguen impuestos donde tienen beneficios― ha vuelto a poner bajo los focos unas negociaciones que con Donald Trump habían llegado a un punto muerto.

Apoyándose en una ingeniería fiscal cada vez más sofisticada, los grandes grupos han ido rebajando su factura fiscal aprovechándose de los huecos de la legislación vigente, diseñada en los años veinte del siglo pasado. Esta establece que las empresas abonen sus tributos ahí donde tengan presencia física. Un concepto que se ha vuelto obsoleto en un mundo global y digital. Estas triquiñuelas ―en su mayoría legales, de ahí el gran problema para los Gobiernos― han impulsado una carrera a la baja en el impuesto de sociedades en las últimas tres décadas. Tan solo en la UE, el tipo legal ha caído del 50% en los años ochenta a cerca del 22% actual, fruto de una competición fiscal cada vez más feroz entre países.

Ya en 2013, la OCDE y el G20 acordaron trabajar en un plan para limitar la erosión de las bases imponibles y el traslado de beneficios (un proceso conocido como BEPS) de las multinacionales. La OCDE, que lidera las negociaciones entre más de 130 países, preveía alcanzar un consenso en 2020 sobre sus dos pilares ―una fórmula para que las corporaciones paguen ahí donde tienen beneficios y un impuesto mínimo de sociedades―, pero la pandemia y sobre todo la salida de los EE UU de Donald Trump de las conversaciones congelaron el proceso.

En la reunión del G-20 en Venecia, a principios de julio, se espera un consenso, al menos político, sobre ambos pilares. España, Alemania, Francia e Italia ya han dado su respaldo a un impuesto mínimo de sociedades, en una carta de sus ministros de Economía y Finanzas publicada el viernes por EL PAÍS y otros medios internacionales. En octubre, habrá una cumbre del G-20 en Roma.

Un asunto que queda en el aire es la tasa Google: EE UU pidió en el G-7 que los países que la tengan aprobada, como Italia, Francia y el Reino Unido, la retiren. Tampoco se sabe qué impuesto mínimo de sociedades se acordará, aunque tras el acuerdo de los Siete y el planteamiento oficial de EE UU, el 15% gana cada vez más peso. Esta propuesta es menos ambiciosa de la que inicialmente avanzó Biden (21%) y defienden países como Francia. El economista Gabriel Zucman, director del EU Tax Observatory y uno de los mayores expertos sobre el tema, también considera que es muy bajo.En una reciente entrevista aseguraba sin embargo que lo más urgente es establecer un marco común, independientemente del tipo que se acuerde. “Nada impide elevarlo a los países que quieran ser más ambiciosos”, aseguró.

Fuente: El País, Laura delle Femmine, 5 de junio 2021

Link:  Las claves de las negociaciones para gravar a las multinacionales | Economía | EL PAÍS (elpais.com)

LA TASA IMPOSITIVA DE LAS BIGTECH SERÍA DE HASTA 20% TRAS ACUERDO DEL G7

Empresas como Facebook, Google y Amazon pagarían una tasa impositiva de hasta 20%, una vez que aterrice el histórico acuerdo fraguado el pasado sábado en el seno del G7, en el que Canadá, Estados Unidos, Japón, Francia, Alemania, Italia y Reino Unido aceptaron poner un gravamen mínimo para las grandes empresas

No está claro cuál sería el calibre de las empresas que serían tocadas por la nueva medida, pero el nombre de las grandes tecnológicas ha saltado a la lista, toda vez que el acuerdo busca poner fin a las ventajas tributarias que otorgan ciertos territorios con tasas impositivas bajas, lo cual ha sido aprovechado por las grandes empresas tecnológicas.

El tributo acordado –que tendría un piso de 15%– se aplicaría así sobre los beneficios globales en los territorios donde operan y no solo en el país donde tengan su sede social, como ocurría hasta ahora.

“Nos comprometemos a llegar a una solución equitativa sobre el reparto de los derechos de imposición, concediendo a los países del mercado derechos de imposición sobre al menos el 20% de los beneficios que superen un margen del 10% para las empresas multinacionales más grandes y rentables”, señala el texto del acuerdo.

El propósito de la medida –que tomó una década negociar– es impedir que las grandes multinacionales deslocalicen su sede a otro país donde tengan un trato fiscal mucho más favorable, además de hacerles pagar en los países donde operan.

Facebook aplaudió el progreso realizado por el Grupo de los Siete en una tasa impositiva mínima y acepta que eso pudiera significar que la red social pague más impuestos, y en diferentes lugares, declaró el sábado su jefe de asuntos globales, Nick Clegg.

“Facebook ha pedido durante mucho tiempo la reforma de las reglas fiscales globales y aplaudimos el importante progreso logrado en el G7”, publicó Clegg en Twitter.

“El acuerdo de hoy es un primer paso importante hacia la certeza para las empresas y el fortalecimiento de la confianza pública en el sistema fiscal mundial”.

“Queremos que el proceso de reforma fiscal internacional tenga éxito y reconocemos que eso podría significar que Facebook pague más impuestos y en diferentes lugares”, agregó.

Varios países, entre ellos Francia, Reino Unido, Italia o España, ya han implantado su propio impuesto digital, y las conversaciones con Estados Unidos versaron también sobre el calendario de retirada de estas medidas nacionales en favor de la reforma internacional.

El proceso para instalar el nuevo impuesto debería durar varios años más, ya que, además del grupo de los 20, será necesario lograr el visto bueno de los 140 países que trabajan en el proyecto de reforma fiscal dentro de la OCDE. (con información de Reuters y AFP)

Fuente El Economista, 6 de junio 2021

Link: Tasa impositiva de las big tech sería de hasta 20% tras acuerdo del G7 | El Economista

ACUERDA EL G-7 UN IMPUESTO MÍNIMO GLOBAL DE AL MENOS 15% PARA MULTINACIONALES

Acordaron que las corporaciones que obtienen márgenes superiores a 10% en un territorio ajeno a su domicilio fiscal, declaren una parte en el país donde generen sus ganancias.

Los ministros de finanzas del Grupo de los siete (G-7), que incluye a Estados Unidos, Reino Unido, así como a las principales economías avanzadas, acordaron aplicar un impuesto mínimo global “de al menos 15%” para las multinacionales.

Convinieron también una obligación universal para los corporativos de operación mundial que obtienen márgenes superiores a 10% en un territorio ajeno a su domicilio fiscal, para que declaren una parte en el país donde generan las ganancias y otra donde tienen su domicilio fiscal.

El histórico acuerdo firmado en Londres, que tiene este año la presidencia rotativa del G-7, permitirá evitar la elusión fiscal, de acuerdo con lo dicho por la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva a través de su cuenta oficial de twitter, y es un primer paso para reformar al sistema tributario internacional, terció en un comunicado el secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Mathias Corman.

Tras conocerse el acuerdo entre los ministros de Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Estados Unidos, el líder de la OCDE advirtió que “esta decisión otorga un impulso importante a las próximas discusiones de los 139 países y jurisdicciones del Marco inclusivo OCDE/G-20, lo que garantizará que las multinacionales paguen su parte justa en todos los países”.

Este acuerdo debe ratificarse en el seno del G-20 durante la reunión ministerial de Venecia que se realizará a fines de este mes.

En el texto que divulgó el G-7 tras llegar al acuerdo, precisaron que “se facilitará la coordinación apropiada para la aplicación de las nuevas normas impositivas internacionales con el retiro de todos los impuestos sobre servicios digitales y otras medidas relevantes similares”.

Se nivela el campo de juego

Luego del anuncio, cada uno de los ministros de finanzas involucrados dieron una declaración oficial por separado.

La secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen explicó que “el impuesto mínimo global pondrá fin a la carrera a la baja que mantienen los impuestos corporativos y garantizará la equidad para la clase media y los trabajadores en Estados Unidos y el mundo.

“El impuesto mínimo global también favorecerá la prosperidad de la economía global, al nivelar el campo de juego para las empresas y alentar a los países a competir sobre bases positivas, como educar y capacitar a la fuerza laboral e invertir en investigación y desarrollo e infraestructura”, aseveró.

La viceprimer ministra y ministra de finanzas de Canadá, Chrystia Feeland, aseguró que “el G-7 acaba de trazar un terreno justo que asegura un trato equitativo para que las multinacionales canadienses y la economía mundial”.

Los países del G-7 concentran 10% de la población mundial, 65% del comercio internacional y 55% del PIB en el planeta.

Tras la reunión de los ministros de finanzas del G-7 que se desarrolló en el condado inglés de Cornualles, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, también refirió en su cuenta oficial de twitter que en el organismo dieron una calurosa bienvenida a los avances en materia tributaria internacional.

Recordó que “el FMI ha abogado durante mucho tiempo por un impuesto corporativo mínimo global para evitar la elusión fiscal y promover una asignación justa de los derechos fiscales internacionales”.

Por su parte, el Comisionado de Economía de la Unión Europea, Paolo Gentiloni, afirmó que se trata de un gran paso sin precedentes rumbo a una reforma fiscal mundial y aseguró que contribuirán activamente para hacer que sea una realidad en la reunión del G-20”.

En tanto, el ministro de finanzas de Alemania, Olaf Sholz, afirmó que “el acuerdo es una mala noticia para los paraísos fiscales del mundo”.

El ministro de finanzas de Francia, Bruno Le Maire, dijo que la tasa mínima mundial para las sociedades es tan solo “un punto de partida”.

José Ángel Gurría comentó durante su última conferencia como secretario general de la OCDE, que los países tendrán que legislar internamente para adaptar su regulación interna a la normativa internacional. 

Para Oxfam aún es bajo

En el comunicado, emitido por el presidente del G-7 que este año es el secretario del Tesoro de Reino Unido, Rishi Sunak, explicaron que “el acuerdo del grupo es un primer paso que inyectará equidad al sistema financiero mundial”.

La directora Oxfam, Gabriela Bucher, dijo en un breve comunicado que “la tasa mínima del impuesto global a sociedades de solo 15%, es demasiado bajo.

“Ya era hora que algunas de las economías más poderosas del mundo obligaran a las multinacionales, incluidos los gigantes tecnológicos y farmacéuticos a pagar su parte justa de impuestos”, subrayó.

El acuerdo firmado el sábado cierra nueve años de negociación entre los países avanzados para reducir la erosión de la base impositiva y el traslado de beneficios a los paraísos fiscales

Fuente: El Economista, 5 de junio 2021.

Link: https://www.eleconomista.com.mx/economia/Acuerda-G-7-impuesto-minimo-global-de-al-menos-15-para-multinacionales-20210606-0143.html

ADIÓS AL DOBLE IRLANDÉS Y AL SANDWICH HOLANDÉS

Josep Piqué dice que la fijación de un impuesto mínimo global es un primer paso muy importante. En la imagen, con José María Aznar en el Foro Internacional EXPANSIÓN.

El establecimiento de una tasa mínima global del 15% es un hecho histórico. Se ha terminado así con la práctica de las grandes empresas multinacionales de eludir el pago de impuestos a través de imaginativas artimañas legales.

“Es una buena noticia para la sociedad. La igualdad de condiciones en materia fiscal es una política inteligente, que promueve la competencia, la equidad y la innovación”. Así aplaude Ana Botín el histórico acuerdo alcanzado en el G-7 para fijar una tasa mínima global del 15% en el impuesto de sociedades. Un pacto que promete cambiar las reglas fiscales para frenar los abusos que vienen realizando muchas grandes corporaciones, especialmente las tecnológicas.

Este acuerdo fue uno de los temas más comentados en el II Foro Económico Internacional EXPANSIÓN, celebrado en Alcalá de Henares con el lema Construyendo un mundo sostenible para las nuevas generaciones. Josep Piqué dijo que el pacto fiscal es un primer paso para volver a alcanzar consensos entre Estados Unidos y Europa. “Es una victoria del vínculo atlántico -añadió- frente al autoritarismo y al populismo”. Uno de los participantes internacionales del Foro comentó que por fin se ponía coto a la ingeniería financiera de Apple, Google, Microsoft, Facebook y Amazon para eludir impuestos. Estas multinacionales han aprovechado hasta ahora la falta de una armonización fiscal en Europa y de las ventajas impositivas que ofrecen países como Irlanda, Bélgica, Holanda o Luxemburgo.

Y es que las ventas que declaran las firmas tecnológicas en cada país no tienen nada que ver con su facturación real. Sus filiales en España, por ejemplo, actúan como meras comisionistas de otra sociedad matriz radicada en países con gravámenes fiscales menores como Holanda o Irlanda. Las subsidiarias españolas sólo tributan por las comisiones mínimas que reciben de su matriz holandesa o irlandesa, que se apuntan el grueso de la facturación y que pagan unos tipos impositivos mínimos.

Para analizar el entramado societario que han creado Apple y Google en España, es necesario entender la operativa del transfer pricing o precios de transferencia. Supongamos, estimado lector, que usted y yo tenemos una compañía que produce frutas tropicales en Brasil para venderlas en España. Como no queremos pagar impuestos en ninguno de estos países -así de taimadas son las multinacionales-, creamos tres compañías: Del Pozo & Lectores Brasil Co.; Intermediary Dishonest Co. (en un paraíso fiscal como las Islas Vírgenes); y Del Pozo & Lectores España Co. La empresa de Brasil vende por 1.000 euros un kilo de frutas tropicales a Intermediary Dishonest de las Islas Vírgenes, y ésta se lo vende a su vez a la compañía española por 3.000 euros, que es el precio al que luego salen las frutas tropicales al mercado. ¿Qué ha pasado? A la filial de Brasil le cuesta 1.000 euros producir el kilo de frutas, y como lo ha vendido por 1.000 euros no tiene beneficio y no paga impuestos. La filial española compra por 3.000 euros y vende por 3.000 euros, con lo que tampoco registra beneficios y no tiene que tributar. El negocio lo ha hecho Intermediary Dishonest desde las Islas Vírgenes, que ha ganado 2.000 euros, y como está en un paraíso fiscal prácticamente no paga impuestos.

El único problema de este sistema es que el dinero está fuera y repatriarlo a un país serio de la Unión Europea supondría tener que pagar impuestos, y por eso Apple y Google utilizan otro menú: el doble irlandés y el sándwich holandés, dos tipos de subterfugios que ahora prácticamente desaparecerán con el impuesto mínimo del 15%. Para tomarse un doble irlandés, la multinacional de los iPhone y iPad crea dos filiales en Irlanda, cuyo impuesto de sociedades es sólo del 12,5%, frente al 25% español.

Apple opera en España básicamente a través de dos sociedades: Apple Retail Spain, que gestiona la red de tiendas Apple Store; y Apple Marketing Iberia, que administra la venta de todos sus productos. Esta empresa actúa en España como comisionista y proveedora de servicios de márketing, por lo que sólo ingresa una comisión del 1% de las ventas que se realizan en España. El grueso de los ingresos y de los beneficios se contabilizan en Irlanda, ya que en este país Apple tiene dos sociedades: una que posee los derechos de la marca y otra que vende los productos a las filiales. La mayor parte de las ganancias se quedan en Apple Irlanda, pues ésta vende a la filial española los productos a un precio artificialmente muy alto para que el margen se quede en Dublín y tribute al 12,5%.

Google va un paso más allá. A sus financieros les debe parecer demasiado elevado el tipo impositivo del 12,5% de Irlanda y evitan pagar impuestos en este país tomando un sándwich holandés. El gigante de Internet aprovecha que la ley irlandesa permite que el pago de royalties esté exento de impuestos si se abona a otra empresa europea, y para ello crea una sociedad en Holanda, Google Netherlands Holdings B.V., con cero empleados. Esta compañía holandesa le cobra royalties a la filial de Irlanda y después transfiere el dinero a otra filial de Google, situada esta vez en las Bermudas, un paraíso fiscal donde el tipo máximo del impuesto de sociedades es del 3,2%. Para que todo sea aún más opaco, la sociedad de las Bermudas es una unlimited liability company, que no tiene por qué hacer públicas sus cuentas.

Se calcula que a través de este tipo de maniobras financieras las grandes empresas eluden hasta el 40% de sus impuestos fuera de sus países de origen, lo que equivale a 165.000 millones de euros anuales. Con la tasa mínima propuesta del 15%, Estados Unidos recaudará 40.700 millones de euros más, Europa 48.700 millones y España 700 millones.

Las multinacionales tecnológicas tendrán que cambiar de menú fiscal porque, afortunadamente, el doble irlandés y el sándwich holandés tienen los días contados

Fuente: Manuel del Pozo, Expansión, 9 de junio 2021

Link: https://www.expansion.com/empresas/2021/06/09/60c0cb89e5fdeac86f8b45b3.html?emk=NEXPPRMBN