"Intentamos ser ágiles y estar a la altura de las multinacionales en calidad"


04 Feb . 2016

24 mins

CHOCOLATES Y CAFÉ

"Intentamos ser ágiles y estar a la altura de las multinacionales en calidad"

Pedro López, director general de Chocolates Valor, analiza las claves del fuerte crecimiento logrado por la empresa en los últimos años; sus aportaciones en un mercado con gran peso de grandes multinacionales, desde su óptica de compañía familiar de larga andadura; y el potencial del mercado chocolatero español. Dentro de su estrategia de desarrollo, innovación y diferenciación, Chocolates Valor ha conseguido revitalizar ‘Huesitos’ y ‘Tokke’, por la «vuelta de esas marcas al corazón de los españoles» y el apoyo de la empresa en Grefusa, que le realiza la distribución en el canal impulso. Ese éxito, que ha motivado aumento de plantilla y líneas de producción en Ateca (Zaragoza), «nos hace ser un poco más abiertos de cara al futuro, para alguna posible adquisición» .
Alimarket: Chocolates Valor destaca en el sector de chocolates en España por el fuerte incremento de negocio logrado en los tres últimos ejercicios. ¿Qué factores estratégicos de la propia empresa y del mercado lo han hecho posible?.
Pedro López: Estamos satisfechos de ese crecimiento. El único factor externo que ha podido contribuir ha sido el buen comportamiento del mercado de chocolates, salvo en el último año, en el que su crecimiento fue menor.
Yo creo que una clave fundamental de nuestro crecimiento en estos años duros ha estado en el mantenimiento de nuestros esándares de calidad e imagen. No hemos bajado el listón y eso el mercado premium te lo agradece en fidelidad. Hemos reforzado nuestra apuesta por la calidad, como la empresa hizo en otro momento. De hecho, nuestras tabletas tradicionales nacieron en un entorno económico casi como el que acaba de pasar. Entonces, todas los fabricantes comenzaron a ir a un perfil bajo de producto y nosotros sacamos algo completamte diferente: un producto premium.
En los último años, también hemos mantenido la inversión publicitaria. En concreto, el pasado ejercicio, en cuanto a productos, lo que nos hizo crecer de modo orgánico por encima del mercado fue la innovación, básicamente las tabletas ‘Chocolatium’.
A.: Chocolates Valor consiguió referenciar enseguida esa marca en las cadenas de distribución…
P.L.: Sí, fue muy rápido, mucho más de los que habíamos pensado. Se trata de un chocolate relleno, pero diferente a lo que había en el mercado. Para Chocolates Valor también era algo nuevo, porque es un producto joven y con una imagen fresca.
A.: ¿Además de ‘Chocolatium’, qué líneas de producto se han comportado mejor en el último año en Chocolates Valor?
P.L.: Todas han evolucionado bien, salvo el chocolate a la taza, debido al clima. Nuestras tabletas, snacks y bombones han crecido bien.
A.: ¿A qué cree que se ha debido el parón del mercado nacional de chocolates en el último año?
P.L. : Han seguido aumentando las ventas de chocolates, porque ha habido más alegría en el mercado, pero el crecimiento ha sido menor al de años anteriores. Creo que ha influido el inicio de la recuperación de horeca, es decir, el aumento del consumo fuera de casa. Así, ese canal ha captado una parte del consumo. Y no ha ayudado para nada el tiempo, que ha sido muy cálido.
A.: En la última década, el sector de chocolates ha tenido, además, que lidiar con dos ciclos de ascenso de los precios de las materia prima…
P.L.: Sí, pero en esta segunda fase, los precios finales prácticamente han continuado igual. Por eso, se han estrechado los márgenes.
A.: Sin embargo, según las últimas cuentas de Chocolates Valor, la empresa ha mantenido prácticamente inalterables sus beneficios. ¿Cómo ha conseguido sortear esa coyuntura?
P.L.: Han influido la innovación, que permite o debería permitir más diferencial, y las mejoras de productividades aplicadas, mediante la revisión de los procesos. De todos modos, estamos obligados a la innovación y la mejora productiva, aunque no suban las materias primas.
A: ¿Sobre todo si se quiere competir en el mercado exterior?
P.L.: Y porque compites en un mercado concreto. Nosotros somos la más pequeña de las principales compañías de chocolates. Las armas con las que competimos son más modestas.
A.: Chocolates Valor compite en un mercado con gran peso de las multinacionales. Por ejemplo, en snacks, tiene en frente a gigantes como Nestlé, Ferrero y Wrigley. ¿Como es su interacción en ese marco?
P.L.: En snacks no nos ha impresionado mucho ese entorno competitivo porque nos pasa también en tabletas y bombones.
Competimos intentando ser muy ágiles e intentando estar a la misma altura publicitariamente y en calidad, porque nuestras estructuras de recursos humanos son inferiores. En cambio, en capacidad de producción y tecnología, me dá la impresión de que estamos a la misma altura.
A.: Además, las multinaciones tienen la ventaja de que pueden compensar en un país las posibles pérdidas económicas sufridas en otro…
P.L.: Claro y tienen también la ventaja de que pueden traerse a España productos que fabriquen en otro país del mundo y llevar artículos de aquí para fuera. Esa posibilidad nosotros no la tenemos. Pero contamos con otras armas: la agilidad, la cercanía, el cariño del público y nuestra historia, de casi 150 años. Son muchos años interaccionando con el público e intentando no fallar.
Pero, hoy -y ésto no es una frase política- todos los chocolates son buenos. Hay chocolates con unas características más diferenciales, con unos matices más marcados, pero todos son buenos. Nosotros somos líderes en chocolates negros, sin azúcar, con almendra y a la taza.
Siempre hemos intentado mantener la diferenciación. Cuando en Chocolates Valor se lanzaron los chocolates tradicionales, en tableta grande, a mi padre lo tacharon de loco. A aquel chocolate, en formato mayor y con fórmula mejorada (mejor refinado, más cacao, etc.), se le llamó ‘puro’. Fue una marca que inventó en Valor la generación de mi padre, para denominar el mejor chocolate que sabían hacer, y que no se pudo registrar. Dicha gama constaba de chocolate negro, con leche, con mayor porcentaje de cacao, etc. El que más triunfó fue el chocolate negro. Y hoy, en el mercado, al chocolate negro se le llama “puro”.
En aquel formato inicial, la palabra ‘Puro’ ocupada la mayor parte del envase. Después, se hizo mayor el tamaño de la marca, ‘Valor’, que es una marca muy bonita.
A.: ¿Tiene alguna explicación ese nombre?
P.L.: Valor es el nombre de mi bisabuelo, Valeriano, en valenciano coloquial. Es una marca muy agradecida. Tiene muchas connotaciones: de valentía, de valor añadido, de esfuerzo, de valores… El bisabuelo fue el primer chocolatero de la familia. Después pasó a su hijo; luego a la generación de mi padre, que eran dos hermanos y un primo. Yo yo soy el más joven de la cuarta generación.
A.: ¿Qué supone para Chocoles Valor su naturaleza de propiedad familiar?. ¿Qué ventajas e inconvenientes conlleva?
P.L.: Yo, con todo el sesgo del mundo, le veo más ventajas. La empresa familiar, en general, según lo veo desde Chocolates Valor, mira más a largo plazo, lo que es beneficioso para su crecimiento futuro y perdurabilidad. Además, el cariño por la empresa suele ser mayor. Ello, a veces, te lleva a ser más visceral; lo que se ve compensado con la visión a largo plazo. Normalmente, la empresa familiar es más ágil en las decisiones, aunque a veces des muchas vueltas a cosas de importancia menor. Además, tengo la impresión de que anda con estructuras más cortas: se dá una mayor fidelidad y permanecia.
A las compañías cotizadas las mide un inversor, que puede ser más susceptible al pánico o la euforia. Y eso las puede llevar a la gestión a corto plazo. Nosotros competimos con fantásticas empresas, alguna familiar, pero de tamaño inmenso.
Además, en la empresa familiar se dá un apego, un cariño por la conservación de los valores y el patrimonio. En Chocolates Valor tenemos un museo por el que pasan 80.000 personas al año. Incluye una parte de siglo XIX, otra del siglo XX y otra del XXI y el visitante puede ver nuestra fábrica actual. Ahora, acaban de dar a ese museo el premio Cicop, de la Fundación Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio.
En 2012, nos concedieron el Candy Kettle Award, el premio europeo de la industria del dulce. Era la primera vez que se daba a España a un fabricante de chocolates. Antes, en nuestro país, sólo lo había recibido Chupa Chups. Esos reconocimientos son energía para continuar, tanto para el accionariado como para toda la fuerza laboral.
A.: ¿Cómo se consigue que todo ese núcleo de accionistas permanezca en el mismo barco cuatro generaciones después?.
P.L.: Según un estudio publicado, la media de vida de la empresa familiar es muy superior a la no familiar, aunque tienda a pensarse lo contrario. Hay tres factores muy claros que lo explican. El primero es la pasión por el producto y el proyecto; una motivación que probablemente en el sector de chocolates sea más fácil. El segundo es la estima interaccionarial, que se consigue con comunicación, trabajándolo desde las familias (ramas) integrantes, intentando ver la parte buena de todos. Nosotros, una vez al mes, mandamos un mailing a todos los miembros de la familia, sean accionistas o no, con los hechos más relevantes del mes, para que no tengan que enterarse por la prensa. Y otro elemento fundamental para esa conexión accionarial es que la empresa vaya bien.
A.: ¿Cree que el mercado de chocolates tiene aún recorrido por delante en España?. ¿A alguna categoría se le puede sacar más partido?
P.L.: Considero que tiene aún recorrido. No creo que se vaya a producir un boom en ningún segmento. El mercado seguirá creciendo moderadamente.
A casi todo el mundo le gusta el chocolate. Todo lo que se chocolatiza gusta más. El chocolate es la mejor inversión del mundo; frase que he dicho otras veces y hay que interpretar bien: Por tres euros, puedes adquirir una tableta de las nuestras y tener placer para una semana.
A.: ¿Qué tipo de producto evolucionará mejor?. ¿Quizás las tabletas más pequeñas?
P.L.: Sí, se tiende a pensar que los formatos de consumo individual crecerán más. En países de nuestro entorno el mundo del countline es mucho mayor que aquí, debido en parte a que las comidas son más desestructuradas. Y en España, a medida que se vaya desestructurando la forma de comer, aumentará también el chocolate para picar. Creo que, en general, en nuestro país crecerán más los buenos chocolates que los chocolates medios. Como en la alimentación en general, se irá más a la calidad que a la cantidad.
A.: En suma, se va a seguir caminando hacia la diferenciación, la trazabilidad, productos más saludables, ecológicos…
P.L.: Sí, nosotros, por ejemplo, estamos encantados con nuestro nuevo chocolate light. Tiene un sabor que nunca habría dicho que fueramos capaces de conseguir..
Uno de nuestros pilares hasta ahora ha sido crecer bien en nuestros chocolates de toda la vida: los chocolates con almendra y los chocolates negros, que son nuestro fuerte.
A.: ¿Y como empresa, qué objetivo de crecimiento estratégico tiene Chocolates Valor?. ¿Se puede repetir un aumento tan grande como el registrado en los dos últimos ejercicios?
P.L.: En cuota de mercado hemos aumentado mucho en los últimos años y tiene mérito. Ahora va a ser complicado seguir creciendo a ese ritmo. Esperamos avanzar un poco por encima del mercado.
A.: Usted ha recordado en algún foro la larga tradición del sector chocolatero en España, por “la invención aquí del chocolate”. ¿Ese reclamo se podría explotar para la exportación?
P.L.: Claro, el chocolate nació en España; muy poca gente la sabe. El cacao se trajo de América y la fórmula se inventó aquí. Fuimos los primeros en añadir azúcar al cacao; fueron los monjes del Císter. Luego, en Centroeuropa, se incorporó la leche y, así, el chocolate se popularizó e infantilizó.
En chocolates, en España se hacen bien las cosas, pero eso es difícil de trasladar al consumidor; no vendes por tu bandera. Me encantaría que se difundiera que el chocolate nació aquí y que el chocolate español está al nivel del mejor del mundo.
Pero, crecer en exportación no es fácil. Mientras, el consumo pér capita de chocolate en España es inferior al que se da en Centroeuropa, por los factores económicos y climatológicos, los hábitos alimentarios y el mayor poder adquisitivo en esos países.
A.: ¿Cuáles son las principales dificultades que ve en la exportación?
P.L.: El mismo mercado que nos encontramos en España está en todo el mundo. Las cinco o seis principales multinacionales presentes en España comercializan en todo el mundo. Además, en cada país te encuentras sus líderes nacionales.
A.: ¿Qué orientación por países tiene la actividad exportadora de Chocolates Valor?
P.L.: Estamos trabajando para conseguir más volumen fuera, en los 60 mercados actuales. No tenemos regiones prioritarias, pero sí nos va mejor en algunas regiones, sobre todo en los países de la costa pacífica de América, por tratarse de mercados más desarrollados. En Asia, donde más vendemos es en Filipinas. En general, nuestra mejor implantación se corresponde con los países donde más esfuerzo hemos hecho.
A.: ¿En Sudámerica, el negocio de Chocolates Valor está sobre todo en cadenas de retail, no?
P.L.: En algunos países vendemos a un sólo retailer y en otros, a distribuidores. En los casos en los que estamos en un retailer, la cadena de suministro es más corta; renunciamos a una parte del mercado, pero llegamos a un precio más competitivo. Las dos fórmulas no conviven en un mismo país.
A.: ¿Y cuál es la composición del mix de exportación de Chocolates Valor por productos?
P.L. : Nos estamos focalizando más en los productos en los que somos líderes en España: los chocolates negros, con almendras y sin azúcar. La venta exterior de chocolates a taza resulta más difícil. Con ese producto vamos al mercado étnico.
A.: Desde Valor se comentó que se aspiraba a exportar también ‘Huesitos’ y ‘Tokke’. ¿Se ha conseguido ya?
P.L.: Exportamos algo de esas marcas, como complemento para algunos de los clientes. Pero no es una apuesta estratégica. Son marcas más locales; el público infantil y juvenil, el target de esas enseñas, es fiel a sus marcas conocidas.
Además, el transporte castiga. Al ser un producto más volumétrico y de menor precio y moverse también en refrigeración, el transporte se encarece y pierdes competitividad.
A: ¿Cuáles han sido las claves del éxito del relanzamiento de ‘Tokke’ y ‘Huesitos’ en el mercado español?.
P.L.: Eran dos marcas muy queridas; con un nivel de notoriedad muy similar al de ‘Valor’; que habían conservado su calidad y con una serie de sinergias con nuestra marca, en cuanto a su percepción como producto sano, de toda la vida, español… Entonces, hacía mucho tiempo que no se efectuaba esfuerzo publicitario en ellas. Nosotros tampoco hemos realizado una gran inversión en ese sentido, pero hemos cuidado mucho el punto de venta, tanto como en la marca ‘Valor’.
Creo que también ha ayudado que ‘Huesitos’ y ‘Tokke’ han vuelto al corazón de los españoles. Y la vertiente social, es decir, lo que ha supuesto la pervivencia de la fábrica de Ateca para el pueblo y la comarca. Creo que el español lo ha valorado.
A.: Por tanto, ¿la compra de la fábrica y las marcas ‘Huesitos’ y ‘Tokke’ ha reforzado la imagen corporativa de Chocolates Valor y se ha visto recompensada por el público en términos de comercialización?
P.L.: Yo creo que esa incidencia no ha estado tanto en un consumo repetido, sino en propiciar, al menos. una primera compra a personas que no lo consumían desde tiempo atrás.
A.: ‘Tokke’ estaba aún menos apoyada que ‘Huesitos’ y en 2015 afloró en el mercado con cierta fuerza…
P.L.: Si. ‘Tokke’ es un producto de un consumo más adolescente. Una marca que también entra fácil e igualmente era recordada. Pero, en los últimos tiempos en manos de Mondelez, el poco esfuerzo en la línea se había dedicado más a ‘Huesitos’.
En el avance, tanto de ‘Tokke’ como de ‘Huesitos’, ha incidido el acuerdo con Grefusa, que nos efectúa la mayor parte de la distribución de las dos marcas en el canal impulso.
A.: Durante unos meses, después de la compra de las marcas, su distribución en impulso la realizó aún Mondelez. ¿Cuándo fue el cambio?
P.L.: Grefusa asumió la distribución en el verano de 2014. En Valor, estamos satisfechos con la colaboración. Y para Grefusa supone un complemento, porque la mayoría de sus distribuidores sólo llevan productos de Grefusa.
A.: Precisamente, para Chocolates Valor el acceso al canal impulso fue una de las dos motivaciones fundamentales de la compra. ¿Qué presencia tienen esas dos marcas en dicho canal?
P.L.: Llegamos a unos 50.000 puntos, que representan el 25% de nuestra facturación por la categoría.
A.: En esa línea se snacks, a nivel de desarrollo de producto, Chocolates Valor se ha centrado más en ‘Huesitos’…
P.L.: Sí, lanzamos el ‘Huesitos’ blanco; cambiamos la imagen del ‘Huesitos’ leche, que era muy similiar al del normal; y hemos lanzado el mini.
Estamos contentos con ese desarrollo y el personal de Ateca, también. Empezamos con 42 trabajadores, equivalentes a 37 ocupados a jornada completa, y ahora empleamos ya allí a 45 trabajadores, todos a tiempo completo. El lanzamiento de la variedad mini nos ha hecho poner en marcha una línea que no estaba en funcionamiento. En total, hemos reactivado dos líneas.
A.: ¿Luego, no se ha efectuado en Ateca una inversión importante en nuevos equipos?
P.L.: Todavía no. Sólo hemos invertido en mantenimiento y puesta al día. La fábrica estaba en perfecto estado y muy bien cuidada.
A.: ¿Se plantea la empresa iniciarse en algún nuevo segmento, como cacao soluble/instantáneo y crema de cacao?
P.L.: No; hay grandes marcas líderes en esas categorías, dos líderes muy buenos en cada caso, y las MDD también tiene su cuota. Valor siempre ha triunfado más en mercados en los que no había grandes líderes establecidos.
A.: El avance de las marcas blancas en los últimos años ha sido en chocolates menor al registrado en otros productos. ¿Pero, cómo se ha defendido Chocolates Valor de ese crecimiento?
P.L.: Los mercados con presencia de grandes multinacionales, que invierten mucho en publicidad, suelen ser más marquistas.
La MDD es una marca como otra cualquiera, que tiene su relación calidad-precio. Como he dicho, hoy no hay chocolates ni productos malos en el mercado. Y nosotros hemos intentado defender nuestro tipo de producto sin volvernos locos. Al final, estamos contentos con la reacción del mercado.
A.: ¿Y se plantea Valor la posibilidad de alguna nueva compra de fábrica o marca?. Al parecer, antes de optar a ‘Huesitos’ y ‘Tokke’, la empresa estuvo a punto de presentar una oferta por la unidad productiva de ‘Trapa’…
P.L.: Aquello fue una filtración sin suficiente fundamento. Nosotros tenemos la obligación de estar al tanto de lo que pasa en el mercado y de examinar las posibles opciones. Pero no somos una empresa con una vocación desbocada de crecimiento inorgánico; no estamos en una búsqueda activa. Es cierto que el buen resultado con ‘Huesitos’ y ‘Tokke’ nos hace ser un poco más abiertos de cara al futuro en ese sentido.
A.: Entretanto, de modo orgánico, Valor ha logrado un crecimiento muy importante en bombones. ¿Qué papel ha desempeñado la nueva (segunda) marca, ‘Senzza’, comercializada en Mercadona?
P.L.: Sí, nuestra fábrica de Villajoyosa (Alicante) está muy preparada para bombones. Es un mercado que está evolucionando ya bien y con tres grandes marcas líderes.
‘Senzza’ ha contribuido, como una segunda marca, por tipo de embolsado. No es una segunda marca en calidad.
A:. ¿Qué actuaciones industriales se han llevado a cabo en Villajoyosa en los últimos años?. Se compraron unos terrenos anexos…
P.L.: Sí, adquirimos unas naves al lado de nuestra parcela, a la que trasladamos nuestra planta piloto hace año y medio. Además, hemos invertido en mayor capacidad de limpieza y desbacterizado del cacao y en mayor capacidad de producción y envasado. La planta piloto es un réplica absoluta de nuestra fábrica, tiene un 1% de capacidad de la planta madre y permite replicar todo el proceso. Todos los nuevos productos los hemos replicado en la planta piloto, que nos da mucho juego a la hora de innovación. El chocolate light, ‘Chocolatium’, el sin azúcar, etc. han salido de esa planta de I+D+i.
Nuestra fábrica de Villajoyosa tiene dos características fundamentales. La primera es que realiza el proceso completo del chocolate desde el grano de cacao (limpieza, torrefacción y molienda). La otra, que hay una separación total entre el proceso de producción de chocolate sin azúcar y con azúcar.
A.: ¿Qué inversión anual se viene realizando en Villajoyosa?
P.L.: Una media de unos 3 M€. Casi la mitad se dedican a la mejora de proceso y el resto, a ampliación de capacidad.
A.: ¿A nivel general, qué cree que ha hecho bien el sector alimentario español para haber mantenido en estos años de crisis el nivel de capacitación, competitividad, y calidad?
P.L.: Para empezar, la industria agroalimentaria, como la hostelería, no ha hecho grandes revoluciones. En los últimos años, simplemente, hemos mantenido y mejorado las buenas prácticas que veníamos aplicando. Son industrias que no estaban suficientemente valoradas, porque no tenían ni los márgenes ni el dinero fácil de otros sectores. Pero han sido dos industrias que históricamente han contribuido de modo relevante al PIB y espero que los sigan haciendo.
¿Qué buenas prácticas hemos llevado a cabo?: Yo creo que toda la alimentación es hoy mucho mejor que hace años. Nos hemos adaptado a trabajar mejor con menos márgenes, porque ya antes eran reducidos, y hemos trabajado bien en la innovación y la mejora de procesos. En general, creo que ligar los sectores de turismo y alimentación es beneficioso y que el avance de la restauración española en el mundo está ayudando a la alimentación española a ganar prestigio internacional.
A.: ¿Qué peso tiene el canal horeca en la comercialización de Chocolates Valor?.
P.L.: No somos muy dominadores de ese canal. Contamos con algún distribuidor para horeca, estamos bien en el segmento premium y, sobre todo, llegamos a la restauración a través de cash & carry, como Makro y Miquel.
A.: Precisamente, en el canal horeca se encuadran las chocolaterías ‘Valor’. Hace años se habló de un plan para lanzar la línea fuera de España. ¿Se paró el proyecto por la crisis?
P.L.: Fue más bien un globo sonda. Como a todas las franquicias, de vez en cuando nos solicitan información sobre la expansión, la posibilidad de masterfranquicia, etc. Pero la verdad es que no hemos tenido ocasión de estudiar en serio un plan de viabilidad, de negocio para un abordaje internacional. Tampoco hemos contado con un departamento dimensionado para ello. Hemos estudiado casos concretos para todos los continentes. Pero hasta ahora, fuera de España sólo hemos incorporado dos puntos en Andorra, pero de naturaleza distinta al resto de chocolaterías, pues se trata de chocolaterías en la estación de esquí, a pie de pista.
A.: ¿Cuál es el perfil medio de esos interesados en abrir una chocolatería ‘Valor’ fuera?
P.L.: Hay un perfil muy diverso: profesionales del mundo de la hostelería; algún enamorado de nuestra marca que vive fuera; un distribuidor nuestro, que se plantea poner una tienda bandera, etc.
A.: ¿S ería más factible iniciar ese desembarco exterior de las chocolaterías por Europa?
P.L.: Nos han llegado solicitudes de todos los continentes. No necesariamente tendría que empezarse por Europa. Hay ciudades, en todo el mundo, en las que nos encantaría tener una tienda bandera. En algunos países fuera de Europa, una chocolatería podría tener más sentido que en Centroeuropa, porque el chocolate a la taza español es muy diferente, más espeso que el que se toma en otros países del continente.
A.: De toda la red, de 32 chocolaterías y 2 tiendas, sólo 7 (5 chocolaterías) son propias, ¿no?
P.L.: Sí, pero intentamos que el clientes no se dé cuenta de si es propia o franquiciada. Es importante tener chocolaterías propias para conocer el negocio en profundidad (las cuentas, etc.) y como centro de formadores.
A.: ¿Proyectan incrementar el número de chocolaterías en España?
P.L.: No hay un gran objetivo. No sé determinar el número de chocolaterías que se podría abrir, pero caben más; tenemos capacidad de crecer en chocolaterías. De momento, hemos logrado mantener las chocolaterías en un difícil contexto para el canal horeca. En 2015, los ingresos de nuestra red aumentaron un 6%.
A.: ¿A nivel de estrategia empresarial, qué aportan las chocolaterías a Chocolates Valor?
P.L.: Nos aportan bastante notoriedad de marca, conocimiento del cliente y cariño hacia la firma. Son lugares entrañables, que estrechan el vínculo con el consumidor.
A.: El conocimiento del consumidor, sólo en lo concerniente a una parte del portfolio de Chocolates Valor, que es el chocolate la taza, ¿no?
P.L.: Pero es una categoría importante para nosotros. Y en las dos tiendas, una en Villajoyosa (Alicante) y otra en Madrid, podemos testar los nuevos productos.
A.: ¿Cuál es el perfil del franquiciado de las chocolaterías ‘Valor’?
P.L.: El perfil ideal es alguien que esté al frente del negocio y que tenga su fuente de ingresos en este negocio. Importa menos que tenga experiencia en hostelería. Lo mejor es una familia que esté al frente del negocio.

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